Teatro de nimiedades (I)

Mediodía. Un parque.

Una brisa azul se pasea entre los bancos y los árboles. Hace frío. Es invierno.

Dos parejas de ocas corretean vivaces por las lindes del estanque. A varios metros de distancia, ocho ojos, atentos y risueños, las observan. Son también dos parejas, humanas en este caso. Cada una sujeta una bolsa llena de migas de pan entre sus manos. Cuando las ocas se acercan, les dan de comer.

Suena un móvil. Un tono de llamada estridente se adueña de todos los recovecos del parque. Nadie contesta. Quien llama insiste. Las dos parejas se miran incómodas.

Las ocas detienen su carrera. Una oca macho saca un móvil.

Oca macho 1: ¿Sí?… Sí, soy yo. ¿Que ha pasado qué?… De acuerdo… ¿En cinco minutos?… Sí, sin ningún problema. Hasta ahora.

Cuelga y guarda el teléfono.

Oca hembra 1: ¿Quién era?

Oca macho 1: El Dani.

Oca hembra 1: ¿Y qué quería?

Oca macho 1: Que dice que nos necesita en el parque de la Alameda. Ha debido de llegar un tropel de críos con bolsas de pipas para echar a los patos y los pobres no dan abasto.

Oca hembra 2: Esto no es vida. Ya se podían estar quietecitos en sus casas estos humanos. ¡Vaya trabajo que nos hemos buscado!

Oca macho 2: Cariño, ¿qué quieres? Con la crisis… no hay otra cosa.

Oca hembra 2: Ya, ya… pero es que…

Oca macho 1: Bueno, no os preocupéis, vosotros quedaos para atender a estos de aquí, no vaya a ser que se enfaden.

Oca macho 2: ¿Pero ya os arregláis vosotros?

Oca hembra 1: Si necesitamos ayuda, os pegamos un toque.

Oca hembra 2: De acuerdo.

Una de las parejas de ocas se despide de sus compañeras y echa a volar.

Las dos parejas humanas miran cómo se alejan. Se las ve molestas.

Hombre 1: Grouz.

Mujer 1: Grasz, grasz.

Hombre 1: Grouuuuuzzz.

Hombre 2: ¡Grouuuuuzzz! ¡Grouuuuuzzz!

Todos asienten y miran disgustados a las ocas.

La pareja de ocas se acerca a los humanos. Estos se alegran y empiezan a echarles migas de pan. La pareja de ocas se mira con fastidio, pone cara de circunstancias y empieza a comer las migas del suelo.

Los humanos graznan metálicamente, tratando de imitar una risa de oca.

OSCURO

Fuente de la fotografía: Geese de Bertuz.

Acerca de Guillermo Gómez Muñoz

Soy profesor de ELE en la Universidad de Deusto y escritor a tiempo incompleto.
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