Morituri te salutant (XII)

Hay pasillos que nunca se acaban. Nadie sabe muy bien adónde llevan. Se intuye el horizonte, pero a cada paso ese horizonte se aleja.

Hay pasillos blancos e infinitos. Podrías pasarte toda la vida recorriéndolos, abriendo las infinitas puertas que los flanquean y, sin embargo, nunca encontrarías la salida. Solo puertas y más puertas.

Hay pasillos claustrofóbicos, estrechos. Podrías quedarte sin aire entre sus paredes, ahogarte en tu propio agobio, golpearte sistemáticamente contra sus puertas. Todas cerradas. No hay salida. Solo pasillo y más pasillo.

Hay pasillos con ecos inquietantes. El eco de la soledad y la penumbra, el eco de unos pasos que no son tus pasos, a tu espalda, el eco de lo desconocido en un pasillo que nunca se acaba, un eco que se acerca, por mucho que corras, que te espera a la vuelta de la esquina de un pasillo que nunca se acaba.

Fuente de la fotografía: Hall de Paulo Malgahães.

Acerca de Guillermo Gómez Muñoz

Soy profesor de ELE en la Universidad de Deusto y escritor a tiempo incompleto.
Esta entrada fue publicada en Teatro de nimiedades y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s