Morituri te salutant (XVI)

No sé cuándo. No recuerdo en qué momento. Por mucho que he tratado de hacer memoria. Nada.

Tampoco logro recordar si fue repentino o se fue formando. Lentamente, como una isla volcánica en medio del océano. No me acuerdo.

Solo sé que, en algún momento, comencé a sentir sed. Una sed diferente. Una sed roja. Soy capaz de rememorar la sensación, no el momento. Una sed líquida y viscosa.

Hasta entonces la sed había sido diferente. Transparente y refrescante, como una ducha de agua helada en pleno agosto.

Pero en un momento cambió. No recuerdo si fue de repente o fue un proceso. No sé cuándo, pero sé perfectamente cómo. Viscosa y caliente, esta sed que siento también ahora. Mientras te veo, ahí, expectante, ante tu ordenador. Y no puedo evitarlo. Esta sed, que me ahoga, aquí, mientras te observo.

¿No me sientes a tu espalda?

No te vuelvas. Ya es tarde.

Aquí estoy. A tu espalda.

Sediento.

 

Fuente de la fotografía: Fear de Jody Sticca.

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Acerca de Guillermo Gómez Muñoz

Soy profesor de ELE en la Universidad de Deusto y escritor a tiempo incompleto.
Esta entrada fue publicada en Teatro de nimiedades y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Morituri te salutant (XVI)

  1. Penélope dijo:

    tú no estás bien… cada vez da más miedo trabajar contigo!!

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  2. maru dijo:

    Estás hecho todo un poeta-escritor. Me gusta leerte.
    Besos,
    MARU

    Me gusta

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