Byung-Chul Han: La expulsión de lo distinto (II)

Me resulta difícil no convertir esta serie de entradas en una sucesión de citas del filósofo surcoreano. La lectura de este ensayo me ha impactado y, días después de haberlo terminado, no hago más que revisar los fragmentos que había subrayado, copiarlos en mi cuaderno, buscar conexiones entre sus ideas y extraer mis propias conclusiones. A ello se suma que he comenzado a leer otro de sus libros: El espíritu de la esperanza. Esta nueva lectura me permite identificar cuáles son sus temas recurrentes (esa expulsión de la diferencia, por ejemplo) y observar también cómo, pese a su análisis crítico de la sociedad, apunta hacia soluciones que alumbra, aunque sea ligeramente, el futuro.

Byung-Chul Han analiza, en el segundo capítulo, las consecuencias negativas de la globalización, precisamente como elemento homogeneizante capaz de expulsar lo distinto, lo particular de cada país, de cada región, lo otro. Han observa dos fenómenos —muy actuales— que se oponen a este violento poder de lo global: el terrorismo y el nacionalismo o reacción identitaria.

«El terrorismo es el terror del singular enfrentándose al terror de lo global.»

«El nacionalismo que hoy vuelve a despertar, la nueva derecha o el movimiento identitario son asimismo reacciones reflejas al dominio de lo global.»

Tanto la reacción violenta del terrorista como las políticas identitarias de las nuevas derechas tienen como centro de su discurso al enemigo, ya sea este el inmigrante o el oponente político. Tanto para unos como para los otros es necesaria la existencia de ese otro al que estereotipar y estigmatizar, en el que concentrar el origen de todos los males que asolan ese paraíso perdido.

«El enemigo es, aunque de forma imaginaria, un proveedor de identidad.»

Frente a estas dos reacciones, Han defiende la hospitalidad: «La hospitalidad es la máxima expresión de una razón universal que ha tomado conciencia de sí misma».

«La política de lo bello es la política de la hospitalidad. La xenofobia es odio y es fea. Es expresión de la falta de razón universal, un indicio de que la sociedad todavía se encuentra en un estado irreconciliado. El grado civilizatorio de una sociedad se puede medir justamente en función de su hospitalidad, es más, en función de su amabilidad. Reconciliación significa amabilidad

Tras este análisis de dos reacciones diversas contra la violencia que ejerce lo global, en el tercer capítulo Han vuelve al plano individual. Comenzó su libro subrayando la idea de que el gran mal de nuestra sociedad contemporánea es la depresión. Su análisis le lleva a comentar una de las consecuencias más visibles de estos cuadros depresivos: la falta de autoestima que deriva en autolesiones. Estos fragmentos resultan especialmente interesantes para los docentes hoy en día. No tengo datos para comparar con otros momentos —y me falta experiencia en secundaria para extraer conclusiones basadas en mi observación—, pero vivimos momentos en los que se están disparando los casos de estudiantes que se autolesionan. Han, en su búsqueda de las causas, apunta hacia una crisis general de gratificación.

«Yo no puedo producir por mí mismo el sentimiento de autoestima. En efecto, el otro me resulta imprescindible en cuanto instancia de gratificación que me ama, me encomia, me reconoce y me aprecia. (…) Para una autoestima estable me resulta imprescindible la noción de que soy importante para otros, que hay otros que me aman. (…) La conducta autolesiva (…) también viene a ser un grito demandando amor.»

Vivimos en la sociedad de la hipercomunicación —que genera ruido—, de la imagen falsa —el selfie que vende una vida maravillosa—, de la autoalienación. Todas estas causas las analiza el filósofo surcoreano en los capítulos 4, 5 y 6. Recojo algunas citas esclarecedoras relacionadas con cada uno de estos aspectos:

La hipercomunicación: «La transparencia y la hipercomunicación nos despojan de toda intimidad protectora». «Dos bocanadas de silencio podrían contener más proximidad, más lenguaje que una hipercomunicación. El silencio es lenguaje, mientras que el ruido de la comunicación no lo es».

Los selfies: «Los selfies son superficies lisas y satinadas que ocultan por breve tiempo el yo vacío. Pero si se les da la vuelta, uno se topa con reversos recubiertos de heridas y sangrantes».

El miedo: «Hoy, muchos se ven aquejados de miedos difusos: miedo a quedarse al margen, miedo a equivocarse, miedo a fallar, miedo a fracasar, miedo a no responder a las exigencias propias. Este miedo se intensifica a causa de una constante comparación con los demás».

La autoalienación: «Aquí ya no existe el otro como explotador que me fuerza a trabajar y me aliena de mí mismo. Más bien, yo me exploto a mí mismo voluntariamente creyendo que me estoy realizando. Esta es la pérfida lógica del neoliberalismo».

Todo este mosaico de ideas para explicar la epidemia actual de depresión y autolesiones quiero cerrarlo con una última cita. Es la dedicada a los conflictos. En general, la palabra conflicto carga con una connotación negativa. Todos buscamos evitar los conflictos, pasar preferiblemente de puntillas para evitar que estallen, silenciarlos antes que abordarlos en profundidad con todas sus consecuencias. Byung-Chul Han sitúa el conflicto en el centro de la construcción de las identidades personales. Sin conflicto no hay crecimiento ni maduración. Y las conductas autolesivas son una vía para evitar esos conflictos, sin abordar sus causas.

«Los conflictos no son destructivos. Muestran un aspecto constructivo. Las relaciones e identidades estables solo surgen de los conflictos. La persona crece y madura trabajando en los conflictos. Lo seductor de la conducta autolesiva es que elimina rápidamente tensiones destructivas acumuladas sin invertir en el conflicto ese trabajo que tanto tiempo requiere.»

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Byung-Chul Han: La expulsión de lo distinto (I)

Recientemente me tiene, entre fascinado y obsesionado, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han. Leí primero su ensayo La crisis de la narración, al que dedicaré seguro alguna entrada en un futuro, cuando vuelva a revisarlo con calma. Tras este me topé con el libro que hoy protagoniza estas líneas: La expulsión de lo distinto.

Lo he leído con calma, un ritmo de lectura que estoy redescubriendo. Prometo una reflexión sobre este tema otro día. He subrayado medio libro y, después de dejarlo reposar durante un par de semanas, ahora estoy volviendo sobre lo subrayado, y sobre las páginas dobladas en las que se escondían las reflexiones que más me han interpelado. Las estoy volviendo a leer, para descubrir que días después me siguen interpelando y, entonces, las estoy apuntando en mi cuaderno de citas y reflexiones, para tenerlas a mano.

Como decía, he subrayado medio libro, por lo que, siendo previsor, he numerado esta entrada como la primera de una serie dedicada a recoger citas de este ensayo sobre la visión que la sociedad actual tiene del otro.

Ya desde la primera línea, Han deja clara cuál es, según él, la cosmovisión moderna sobre la otredad. Además, con un estilo poético que engancha al lector desde el inicio:

«Los tiempos en los que existía el otro se han ido. El otro como misterio, el otro como seducción, el otro como eros, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro como dolor va desapareciendo.»

Este primer capítulo introduce la idea central del libro: la expulsión de lo distinto de nuestras vidas, de nuestras sociedades. Y su consecuencia: el terror a lo igual. Esta expulsión de lo distinto acarrea una de las epidemias modernas: la depresión.

«El signo patológico de los tiempos actuales no es la represión, es la depresión. La presión destructiva no viene del otro, proviene del interior.»

Uno de los aspectos modernos hacia los que apunta Han como característicos del momento es la hipercomunicación, presente tanto en el acceso masivo a la información en internet, la actualización constante en la prensa o la hiperconexión vía redes sociales.

«(…) la comunicación ya no es comunicativa, sino meramente acumulativa.»

«La interconexión digital total y la comunicación total no facilitan el encuentro con otros. Más bien sirven para encontrar personas iguales y que piensan igual (…). Nos enredan en un inacabable bucle del yo (…).»

Este mundo hiperconectado, pero de un modo onanista, tiene consecuencias sobre la percepción de la verdad, un tema recurrente en el debate político en el que constantemente se habla del relato, la posverdad o las fake news.

«(…) el ruido de la comunicación, la tormenta digital de datos e informaciones, nos hace sordos para el callado retumbar de la verdad y para su silente poder violento

Y si tenemos problemas para acceder a la verdad, para reconocerla entre tanto ruido, en parte se debe a una mala comprensión de los ritmos de acceso al conocimiento:

«El saber en un sentido enfático (…) es un proceso lento y largo. (…) Madura.»

Como el buen vino, el saber necesita madurar en barrica, asentarse, reposar. Dejar que el cerebro se empape para ser capaz de absorberlo y construir significados nuevos a partir de lo aprendido. Aunque el ensayo de Byung-Chul Han no trata sobre la educación, estas reflexiones sobre la necesaria pausa del proceso de aprendizaje no hacen más que interpelarme como docente. Mi sensación es que, en los últimos tiempos, se ha trasladado a los docentes —y estos a su alumnado— la idea de que el proceso educativo debe ser casi un juego, no debe ser costoso. Estas consignas siempre me traen a la cabeza aquella vieja frase del «saber no ocupa lugar». Mi réplica siempre ha sido: vaya que si ocupa lugar. Empieza llenando mochilas —bien pesadas— de libros, y de ahí ocupa mesas de estudio con apuntes, horas del día dedicadas al estudio y a la práctica, paredes de casa para colgar estanterías que alojarán libros… El saber ocupa un lugar extenso y requiere tiempo y esfuerzo y dedicación. Y no se adquiere con vídeos de 30 segundos. Necesita reposo y maduración.

Pero para no irme por las ramas, cerraré esta entrada con otra de las reflexiones del surcoreano en este primer capítulo. ¿Por qué hemos desterrado lo distinto, al otro? Porque la experiencia de la otredad implica conflicto, conlleva dolor. Y uno de los rasgos característicos de la sociedad contemporánea, con sus bombardeos de información y su epidemia de depresión, es la necesidad de anestesiarnos, de huir de lo negativo. En palabras de Han:

«Lo que constituye la experiencia en un sentido enfático es la negatividad de lo distinto y de la transformación. (…) Su esencia es el dolor. Pero lo igual no duele.»

Frente al dolor, lo igual. Lo otro, lo diferente, lo distinto, mejor lejos.

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Creando una biblioteca escolar

Este blog ha pasado los últimos años en estado durmiente. Quizás por los ecos de las festividades fúnebres, hoy he decidido despertarlo para que camine de nuevo entre los mortales, torpe como un zombi desperezándose. No prometo continuidad, aunque se intentará.

Desde que creé el blog, allá por el pleistoceno digital, no solo ha cambiado el ecosistema de la red —con la irrupción de la IA— sino también mi historia personal. El blog lo inicié para reflexionar sobre mi actividad como profesor de Español para extranjeros (ELE). Sin embargo, desde hace ya siete años —¡qué rápido pasa el tiempo!— soy profesor de Lengua castellana y Literatura en secundaria. Durante todo este tiempo he estado tentado de reactivar el blog para compartir mis nuevas experiencias y algunos materiales que he ido diseñando. Solo me he animado en un par de ocasiones, para compartir el trabajo de mis estudiantes. Pero, a decir verdad, no lo he hecho en más ocasiones porque me sentía como un intruso en un ámbito nuevo para mí. No sé si ya habré llegado a impartir en secundaria las 10.000 horas que, según algunos, te convierten en experto en una materia. Lo que sí sé es que cada vez tengo más ganas de volver a abrir este blog para compartir experiencias, materiales y reflexiones sobre mi labor docente. Además, en estos tiempos de mensajes breves y vídeos cortos, faltos de pausa y argumentación, cada vez veo más sentido al formato blog: un espacio para el análisis pausado abierto al debate.

Sea como fuere, el proyecto que más me ilusiona, desde finales del curso pasado, es la puesta en marcha de la biblioteca escolar de mi centro. Así que he decidido escribir una serie de entradas sobre el mismo para compartir mis avances, mis dudas y mi experiencia.

Hablo exclusivamente desde mi experiencia personal. Las bibliotecas escolares que he conocido eran proyectos abandonados hace tiempo —yo diría que casi décadas—, sin una persona responsable a su cargo, con libros poco atractivos para el alumnado, sin financiación y con espacios poco adecuados para la lectura. Con la irrupción de las pantallas, los libros fueron relegados a un rincón. De aquellos barros, estos lodos: todos los indicadores de comprensión lectora caminan por el inframundo de las gráficas educativas. Y es entonces cuando nos echamos las manos a la cabeza y balbuceamos: «es que estos jóvenes no leen»… Pobres jóvenes, siempre cargamos sobre sus hombros los errores de las generaciones que los han precedido. Antes de acusarles, creo que es necesario balbucear el mismo comentario sobre los adultos: «es que estos adultos no leen»… Y aunque, tras la pandemia, la lectura haya recuperado algo de fuerza como hábito social, lo cierto es que con tanto reel, y tanto baile en TikTok y tanto maratón de series, los hábitos lectores se han reducido considerablemente en el conjunto de la sociedad.

A este cambio de hábitos, se suma el que, por lo general, las bibliotecas escolares han desaparecido o se han reducido a espacios muy poco atractivos para los adolescentes. Sin embargo, creo que invertir en estos espacios dentro de los centros escolares tiene hoy más sentido que nunca.

¿Por qué invertir en una biblioteca escolar?

Sirva la siguiente como lluvia de ideas, más que como una lista pensada en profundidad y con sosiego.

  • La biblioteca escolar es un espacio desde el que se puede diseñar y liderar un plan lector eficaz y atractivo para los estudiantes.
  • Los hábitos lectores inciden directamente en la competencia en escritura de nuestro alumnado. He aquí una prueba sin ningún valor científico (solo observacional). Me suele pasar, con mi alumnado nuevo, que alguno de ellos me sorprende por su capacidad para crear un texto bien hilado y original. En esos casos, siempre llega un momento en que descubro que a ese alumno/a le encanta leer (por puro placer).
  • La biblioteca escolar es un espacio que necesita cierto alumnado que no quiere salir al patio y al que no le gusta, por ejemplo, el fútbol. Para ellos, la biblioteca es un refugio en el que pasar su media hora de descanso haciendo algo que les encanta: leer. Es un espacio seguro para el alumnado que no encaja en la horma tan corta de miras de la normalidad obligatoria.
  • Es un espacio al que pueden acudir para estudiar o hacer trabajos en grupo.
  • Es un espacio lúdico en el que se pueden ofrecer juegos de mesa para un ocio alternativo.
  • Puede ser el corazón desde el que se dinamicen algunas de las actividades culturales del centro escolar.

¿Qué necesita una biblioteca escolar para ponerse en marcha?

Y para terminar, aquí las cuatro necesidades que, desde un proyecto naciente, detecto como básicas para poner en marcha una biblioteca escolar.

  • Un espacio adecuado, ni muy pequeño ni muy grande. A poder ser con posibilidad de delimitar varias áreas en el mismo: un área de lectura tranquila, un área de estudio o trabajo en grupo, y un área para otras actividades (por ejemplo, los juegos de mesa). En mi proyecto ideal, estas áreas se podrían delimitar de alguna forma, por ejemplo, con algún sistema de mamparas de cristal (para reducir el ruido), o como mínimo con unos biombos o estanterías.
  • Un fondo bibliográfico adecuado: con novelas actuales (en euskera, castellano e inglés), una buena colección de cómics, algo de poesía y teatro (siempre pica algún alumno) y una pequeña colección de clásicos. A todo ello, habría que añadir libros de consulta (relacionados con las asignaturas del currículum) y revistas.
  • La colaboración con la biblioteca municipal del barrio para pedirles libros en préstamo y así poder complementar el fondo propio.
  • Y, por supuesto, la piedra filosofal del proyecto: la financiación. Sin un presupuesto suficiente para renovar el fondo bibliográfico con libros actuales hay poco que hacer. Por cierto, si alguien que me lea sabe de ayudas o subvenciones (públicas o privadas) destinadas a bibliotecas escolares, por favor que lo diga. O no sé buscarlas, o no existen.

La próxima semana prometo una nueva entrada en la que comparta el plan que estamos diseñando para dinamizar la biblioteca escolar. Os agradezco cualquier comentario, propuesta, reflexión. Este es un proyecto en pleno desarrollo y abierto a cambios y rediseños.

Fuente de la fotografía

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¿Qué personaje de Nada (Carmen Laforet) eres?

Hace unos meses compartía por mis redes el cuestionario que había elaborado (por iniciativa personal) Eider, una de mis alumnas de 2º de Bachillerato. El cuestionario, de una forma muy creativa, pretendía dilucidar a qué personaje de La casa de Bernarda Alba te parecías. Si no lo habéis completado aún, os lo recomiendo encarecidamente. Es un juego muy creativo con los personajes de la obra y con una mirada muy actual.

En la tercera evaluación, hemos trabajado Nada, de Carmen Laforet, y mi alumna nuevamente se ha animado a crear un cuestionario, en esta ocasión para descubrir con qué personaje de la novela te identificas. Tenía pendiente desde hace semanas colgar el cuestionario, pero qué mejor momento que hoy, a las puertas de esa selectividad que por fin cierra el curso y una etapa educativa para todos ellos.

Animaos a completar el cuestionario, que este año, primero de Laforet en selectividad y centenario del nacimiento de la autora, los astros, las brujas y todos los signos del zodiaco aseguran que cae fijo en el examen. ¿No, Eider?

Cuestionario Laforet: ¿Qué personaje de Nada eres?

Cuestionario Lorca: ¿Qué personaje de La casa de Bernarda Alba eres?

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Un proyecto sobre personajes romanos en Instagram

Hace mucho tiempo que no escribo en el blog, pese a que constantemente ando con ganas de retomarlo. Pero el peso de la rutina y las mil tareas urgentes siempre me obligan a dejarlo en el último lugar de mi lista de pendientes. Sin embargo, hace tiempo que quiero publicar en el blog el proyecto realizado por un grupo de tres alumnos de mi clase de Latín de 4º de ESO.

El proyecto consistía en realizar una investigación sobre un personaje romano y, a continuación, escribir su autobiografía. Para esta segunda parte del proyecto, tenían total libertad en cuanto al formato. Les planteé que podía ser una autobiografía más clásica, escrita en un documento Word, pero que también podían usar otros formatos más innovadores (un perfil en Instagram, un canal en Youtube…).

En esta ocasión quiero destacar el trabajo de un grupo de tres alumnos que llevó a cabo una investigación sobre el emperador Nerón y luego crearon su perfil en Instagram: @neroonn_13.

Lo más interesante de su proyecto no es el uso de Instagram para elaborar la autobiografía de Nerón, sino el excelente aprovechamiento de la plataforma, adaptando su discurso a las características de la red social (registro coloquial, tono desenfadado, uso de emojis…) y sacando el máximo partido a todas las opciones que ofrece (creación de historias, publicación de fotografías con sus textos, uso de los comentarios, creación de un perfil acorde con el de un usuario de Instagram).

A continuación, os dejo algunas capturas de pantalla de la cuenta de este Nerón del siglo XXI.

El uso de los comentarios
Un ejemplo de historia de Instagram
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Educando en tiempos extraños

Hace mucho, probablemente demasiado, desde mi última publicación en mi blog. Exactamente desde el 16 de enero de 2017. Más de tres años. Parece mentira. Desde entonces, mi vida ha sufrido ciertos cambios. En lo profesional, ya no soy profesor de ELE. Mientras me dedicaba a cuidar de mi hija pequeña, decidí que necesitaba darle un giro a mi vida profesional y di el salto a la Educación Secundaria. No llevo mucho. El curso pasado trabajé poco más de un mes. Este curso, desde septiembre. En este tiempo, solo puedo decir que ha sido un acierto el cambio: estoy encantado con mi nuevo trabajo. Caigo en la cama rendido, muchas preocupaciones me acompañan mientras doy vueltas en la cama sin dormir y tengo montañas de trabajo para planificar y revisar. Pero no cambio una de mis clases de lengua o de latín por nada del mundo. Y mucho menos a los chicos y chicas de mi tutoría.

En medio de esta vorágine de mi nueva vida, de repente un bichito microscópico ha decido hacer saltar por los aires todas nuestras rutinas. En casa llevamos recluidos desde hace 10 días. Tratando de transmitir calma a nuestras pequeñas y mantenerlas entretenidas. Y, los dos profesores, intentando continuar con el proceso educativo a distancia con nuestros estudiantes.

Sin duda, está siendo un reto. Un reto, a veces, agotador y extenuante. Nuestras jornadas se alargan a veces desde primera hora de la mañana hasta finales de la tarde y los fines de semana sirven solo para descansar a medias. Siempre hay clases que preparar. Pero esto no es una queja. Es lo que toca. Nuestra aportación a la sociedad, en estos tiempos raros, es precisamente seguir al pie del cañón, dándolo todo por nuestros alumnos y transmitirles la calma que, a veces como adultos, nos falta a nosotros mismos. Y ayudarles a construir una nueva rutina.

Para esto último, escribo hoy de nuevo en mi blog. Tras la primera semana de educación recluida, mi sensación como tutor ha sido que los profes estábamos muy preocupados por las materias y los contenidos (mandando tarea sin límite), y quizás poco por lo que supone este tiempo de reclusión para nuestros alumnos. Por eso, me he propuesto todos los días enviarles actividades para su nueva rutina. De momento, esto es lo que hago:

  • Una videollamada a las 8:30. Los tutores siempre estábamos a primera hora con ellos y yo les he propuesto mantener la misma rutina. De momento, funciona. La mayoría se conectan y luego se quedan un rato hablando.
  • Un poema/relato al día. Soy el de lengua y latín, no lo puedo evitar. Les llevo a mi terreno, a ver si se enganchan a la lectura.
  • Un reto creativo a la semana (opcional): les lanzo un inicio o un personaje y tienen que escribir un microrrelato.
  • Un cortometraje de vez en cuando.
  • Algún vídeo de Youtube para hacer gimnasia en casa.
  • Conciertos online.
  • Para este próximo fin de semana, quiero mandarles una miniagenda cultural, con actividades.

¿Se os ocurre alguna otra idea? Todas son bienvenidas y agradecidas.

Fuente fotografía

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Una entrevista como otra cualquiera

7983109355_2d5b99bfa5_m—Disculpe, ¿podría hacerle unas preguntas?

—Sí, por supuesto.

—¿Conocía a Vicente Prado, el…?

—¿El del quinto?

—Sí, el vecino del quinto, el que ha…

—Un cabrón.

La periodista sujeta con firmeza el micrófono y le hace un gesto apenas perceptible a su cámara para que enfoque y no pierda detalle del entrevistado. Por fin un testimonio que vale la pena, debe de pensar. Con hedor a humedad y a fosa séptica.

—Mire —continúa el entrevistado mientras señala un balcón, en el cuarto piso—, ¿las ve?
La cámara apunta hacia las alturas, tratando de hallar ese lugar al que alude el hombre para conseguir un plano preciso y exquisito del detalle.

—Disculpe, no sé a qué se refiere.

—Pues las plantas.

—Las plantas…

—Sí, ¿no las ve hechas un cuadro? Mi mujer les dedica horas. ¡Horas! Y ese desgraciado sacude toda su mierda sobre ellas, cuando no vierte lejía… ¡lejía! Es un guarro. Un cochino. ¿Y a que ni se imagina qué hace ese malnacido con la ropa que colgamos en el patio?

El hombre guarda un silencio muy teatral esperando la reacción de la periodista.

—No, ¿qué hace?

—Abre su ventana, se apoya en la repisa, se enciende un cigarrillo y usa los colgadores de los vecinos como ceniceros.

La periodista, con un sutil cabeceo, le pide a su compañero un primer plano de ese rostro sembrado de odio, resentimiento y asco. Van a reventar el programa de la tarde. Lo saben. Quizás incluso logren colar unos segundos en las noticias de las nueve. Y en internet, visualizaciones y megustas a porrillo.

—Y mientras se consume su pitillo, se entretiene jugando con la tierra de las macetas, como si estuviera salando nuestra ropa. Y para terminar…

El hombre ejecuta una pausa perfectamente medida para lograr el mayor dramatismo. La periodista se relame.

—…adora jugar a los dardos con sus cigarrillos encendidos. No se figura los agujeros que me encuentro por la noche en nuestras sábanas. Cuando me estiro, a veces se me escapa el dedo gordo de la cama. Y me enfrío. Y luego, a toser.

Nuevo silencio sobrecogedor. Como un entreacto inesperado. Hoy lo petamos, sin duda.

—Vamos, como le decía, un cerdo.

Ante una mirada fugaz de la periodista, la cámara vuelve a un plano general. El entrevistado en su contexto —la calle—, el rostro de la periodista en un lateral, el portal con la esquela al fondo.

—¿Conocía al matrimonio desde hace mucho tiempo?

—¿Al matrimonio? De toda la vida.

El micrófono tiembla de emoción. Se acerca el clímax, barrunta.

—¿Cómo diría que era su vida de pareja?

El hombre pestañea compulsivamente.

—¿Cómo dice?

Se aclara la garganta.

—¿Por qué me pregunta eso? Yo dentro de casas ajenas no entro.

La cámara permanece impertérrita sosteniendo un silencio incómodo.

—¿Les oía discutir? —insiste la periodista.

—¿A qué vienen estas preguntas? Le repito que yo no meto las narices en las vidas de otros.

—Ya, pero después de lo ocurrido…

—¿Lo ocurrido?

—Sí, ¿no se ha enterado?

El hombre se encoge de hombros.

—Su vecino supuestamente asesinó a su mujer ayer. ¿No oyeron nada?

Silencio. El plano se centra paulatinamente en su rostro. Mirada atónita, rostro desencajado, sorpresa.

—¿Qué me dice? A veces discutían… Como cualquier pareja.

Gesto apesadumbrado de la periodista. Primer plano.

—¿Cómo íbamos a pensar nosotros…? Si eran un matrimonio modélico. Siempre juntos, a todas partes. Parecían una pareja de lo más normal, ya sabe. De toda la vida del barrio. Aunque a veces gritaban. Como cualquier pareja. ¿Quién iba a pensar algo así?

—Gracias.

El hombre se refugia en la intimidad de su casa. Antes de desaparecer, se detiene a leer la esquela.

—Con este último plano —rumia entre dientes la periodista—, hoy sí que nos colamos en las noticias de las nueve.

Plano general. Un vecino de espaldas. Un barrio cualquiera. Otra entrevista más.

Fuente de la fotografía: Cámara

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Balance de lecturas de 2016

30843556254_8fae9dc80b_nAhora que comienza el nuevo año, siempre parece buen momento para hacer balance. De lo que sea, pero hacer balance. Así que hoy es el turno de mis lecturas del año. Echando la vista 12 meses atrás, seguramente debería concluir que ha sido el año de las biografías y autobiografías, y no porque haya leído tantas sino porque he leído más que nunca.

Nunca me han atraído en exceso. Es más, cuando alguien me decía que andaba leyendo una biografía o autobiografía, lo único que pensaba era: «vaya rollo». Durante mucho tiempo, todo lo que no era ficción no entraba entre mis lecturas por placer.

Recuerdo perfectamente cuál fue la primera autobiografía que me deslumbró: El mundo de ayer, de Stefan Zweig. Llevaba un tiempo enganchado a las novelas breves de este autor y decidí acercarme a su propia vida contada por él mismo. Me encantó y, de seguido, me dediqué a leer algunas de las biografías por él escritas. Imprescindible Fouché.

Este año han caído hasta cuatro libros de este subgénero. Primero fue la biografía de Steve Jobs escrita por Walter Isaacson. Todo un personaje el retratado, influyente, creativo, paranoico de la perfección, autoritario… Y la biografía, magnífica. Mostrando luces y sombras a partes iguales. Un libro muy recomendable e inspirador.

A continuación, este verano me introduje en el universo autobiográfico de Esther Tusquets y, sin duda, ha sido el gran descubrimiento literario del 2016. ¡Cuánto he disfrutado leyendo a la autora y editora catalana poniendo a caldo a su propia familia y a la burguesía catalana a la que ella misma pertenecía! No os perdáis los dos tomos que forman su autobiografía: Habíamos ganado la guerra y Confesiones de una vieja dama indigna. Deliciosos ambos. Yo comenzaré este 2017 leyendo precisamente Confesiones de una editora poco mentirosa, en el que Tusquets vuelca sus vivencias como editora.

Y el año lo he cerrado precisamente con otra autobiografía: la del teólogo Hans Küng, un personaje muy crítico con la organización nada democrática de la Iglesia Católica. El libro se hace un poco largo, en particular si no andas muy ducho en teología, y sobran, en mi opinión, demasiadas dosis de autobombo, pero su relato de búsqueda de libertad dentro de la iglesia y su análisis del Concilio Vaticano II son sumamente atractivos.

Aparte de estas lecturas, esta es mi lista de recomendaciones de este año:

  • Iván Repila: Una comedia canalla. Una gamberrada exquisita y divertidísima.
  • Rafael Reig: Un árbol caído. Una emocionante partida de ajedrez nos traslada a la transición y a un secreto que ha marcado las vidas de varias parejas.
  • Jason Lutes: Berlín (los dos tomos del cómic). Impresionante. La Alemania previa al ascenso de Hitler.
  • Leopoldo Alas Clarín: La Regenta (especialmente la segunda parte). Aunque no me gusta el realismo, ha escalado a mi lista de imprescindibles.
  • Santi Pérez Isasi: Imposibles impensables. Microrrelatos despiadados y brillantes.
  • Nell Leyshon: Del color de la leche. Un librito muy bien escrito. Solo una pega: una trama ligeramente previsible.
  • Izaskun Gracia Quintana: Crónicas del encierro. Relatos muy perturbadores. Particularmente geniales «Vacaciones» y «El pozo».
  • Paul Fischer: Producciones Kim Jong-Il presenta. La realidad supera a la ficción. Narra el secuestro de las estrellas cinematográficas surcoreanas por parte del régimen norcoreano. Bien escrito, bien documentado y con un ritmo frenético.

¿Y para el año 2017? Un propósito: leer literatura escrita por mujeres. De momento, comienzo con las Confesiones de una editora poco mentirosa de Esther Tusquets y continuaré con su hija, Milena Busquets, y su novela También esto pasará.

Fuente de la fotografía: Biblioteca

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Entrevista en Euskadi hoy (Onda Vasca)

Hoy he tenido el enorme placer de acudir al programa Euskadi hoy, de Onda Vasca, y ser entrevistado por Javier Vizcaíno y Julen Arriandiaga. He hablado sobre mi recién publicado libro de relatos Segundas oportunidades, publicado por la Editorial Nazarí. A continuación, podéis escuchar la entrevista íntegra (14 minutos).
https://www.ivoox.com/player_ej_13746667_4_1.html?c1=ff6600

Para más información sobre Segundas oportunidades: Visita mi web.

 

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4 apuntes sobre las elecciones en EEUU

30754244762_c8948f53f5No me gusta opinar alegremente sobre la realidad política de otros países porque no creo que la conozca en toda su complejidad y me molesta mucho cuando, desde fuera, se hacen análisis simplistas sobre mi propia realidad. Sin embargo, hoy me voy a lanzar con 4 apuntes que no afectan solo a EEUU.

  1. El voto oculto es muy poderoso. Así dicho parece que hablo sobre el lado oscuro de la fuerza, pero se conoce que tienen relación. Llevo diez años dando clase a estadounidenses. En el último año no sé cuántas veces ha salido el tema de las elecciones presidenciales en mis clases. Curiosamente, en todo este tiempo solo un estudiante se ha mostrado abiertamente proTrump (en mis clases). El resto eran manifiestamente antiTrump. Algunos, demócratas convencidos; otros, proSanders; pero todos claramente antiTrump. Solo un par de silencios en mis clases me hacían pensar en ciertos apoyos (vergonzantes o cautos) al candidato republicano. Con esta situación y vistos los resultados, o mis alumnos representan al EEUU que viaja y tiene la mente abierta (que lo representan) o la cantidad de voto oculto (no solo en España) es infinita.
  2. Las encuestas mienten. Después del Brexit, el referéndum en Colombia, la supuesta victoria electoral y el sorpasso de Podemos… ¿Cómo siguen los medios gastándose tanto dinero en pagar por encuestas que no aciertan ni una? Tengo una teoría: todo forma parte de una conspiración para que los ciudadanos no suframos hasta el día en que se conocen los resultados reales. Son como un analgésico.
  3. Los medios españoles desinforman. No es ninguna sorpresa pero, si antes del resultado electoral ya me parecía el análisis lamentable, ahora una vez conocido me parece una broma y un engaño. Llevan meses centrándose en deslegitimar a uno de los candidatos basándose en sus declaraciones escandalosas, lo cual entiendo, pero no debían haberse quedado solo ahí. Llevan meses organizando tertulias en las que todos los tertulianos apoyaban claramente solo a uno de los candidatos. Pero durante todo este tiempo no he escuchado un análisis serio sobre una realidad tan compleja como la de EEUU. Por eso no me sorprende lo más mínimo el resultado. Aunque sigo esperando un análisis profundo, sin demasiada esperanza.
  4. El patriotismo y el miedo al otro son las dos papeletas ganadoras en unas elecciones. Los resultados electorales recientes en el mundo no hacen más que probarme que, si quieres ganar las elecciones en un país, necesitas manejar dos eslóganes: ‘tu país puede ser el mejor del mundo de nuevo si te votan’ y ‘que vienen los bárbaros’. Simple y llano. Es lo único que se entiende bien. No importa la corrupción, evadir impuestos, ser machista, racista, etc., etc., etc. Todo se resume en una frase: «Trump: make America great again».

Fuente de la fotografía: Jerry Hildeman

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