El otro día me dijeron… Sobre poetas y materiales inflamables

El otro día me dijeron que había un poeta en mi familia. Lo negué categóricamente, insulté al ofensor y me fui orgulloso. ¿Un poeta en mi familia? Imposible.

De todos modos, hice mis averiguaciones, para cubrirme las espaldas. ¿Un poeta? Qué tontería. Investigué primero a mi primo Lucio. Siempre se las daba de rojo revolucionario. Pero no encontré nada. Luego me centré en mi abuela Lucrecia. Sus ojos profundos y enigmáticos siempre escondían más de lo que decían. Tampoco encontré nada. Así que metí las narices en la vida privada de mi tío Enrique. Sus manos delicadas, su tono risueño… Tampoco. Nada. ¿Un poeta en la familia? Qué injuria.

Busqué al ofensor. Me jacté de la limpieza de sangre de mi familia: en estos tiempos que corren no solo hay que ser honrado sino parecerlo. ¿Un poeta en la familia? Qué bobada.

Su respuesta, sin embargo, me heló la sangre:

— Hay un poeta en tu familia — insistió.

Lo insulté, lo agredí, lo maté. ¿Un poeta en la familia? Escondí su cuerpo en el maletero de mi coche.

Luego fui a casa, vacié los cajones de mi escritorio, revolví todas las cajas guardadas en el ático, busqué entre los libros, arranqué páginas y capítulos… Dos horas después, la chimenea del salón chisporroteaba repleta de viejos poemas. En estos tiempos de crisis, cualquier combustible es bueno para hacer una hoguera.

Y me quedé observando el humo. Aquellos papeles que se doblaban, que se encendían, que prendían como antorchas, que la quemaban —aquella carne delatora—, aquellas poesías inflamables. Mientras tanto, ardían aquellas pupilas acusadoras, que me observaban, muertas, me señalaban, acusadoras.

¿Un poeta en la familia? Qué absurdo.

******

Fuente de la fotografía: Estufa a Leña de Claudio Quezada.

Anuncios

Acerca de Guillermo Gómez Muñoz

Soy profesor de ELE en la Universidad de Deusto y escritor a tiempo incompleto.
Esta entrada fue publicada en Teatro de nimiedades y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a El otro día me dijeron… Sobre poetas y materiales inflamables

  1. Iñaki Murua dijo:

    ¿Por qué será que me ha venido a la cabeza Farenheit 451?

    Me gusta

    • Pues sí, es verdad, tiene un aire.
      Pero no ha sido mi inspiración en este caso. Es más, al principio el cuento iba a terminar de forma diferente, pero mi espíritu asesino-maníaco lo transformó sobre la marcha 😉

      Me gusta

  2. Iñaki Murua dijo:

    Sí, tambien tiene ese toque moreturi tan característico 😀

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s