Morituri te salutant (XVII): Doce campanadas

Dong. Ya solo quedan once. Once campanadas y será medianoche. Once uvas y adiós al año que se va y bienvenido sea 2012. Solo once. Once puñaladas y el 2011 estará muerto y enterrado. Dong. Una menos para el final. ¿Final? ¿De qué? ¿Cómo puede terminarse el tiempo? Nos empeñamos en ponerle rompeolas al océano, fronteras al mundo… ¡Pero qué infantilismo! Final, ¿qué final? Dong. Hacemos lo mismo con la vida. La medimos y le otorgamos un peso, una relevancia de la que carece. Y cuando se acaba, también doblan las campanas anunciando otro final. Final, ¿de qué? Dong. Una vida, algo tan insignificante, tan nimio en la inmensidad del universo, tan poca cosa. Y, sin embargo, lo entronizamos y lloramos y sufrimos porque se ha acabado. Igual que este año que está a punto de expirar, el 2011, para dar paso a otro nuevo. Otros doce meses. Dong. Como estas doce campanadas que ahora me atormentan mientras devoro estas uvas. Una a una, como manda la tradición. ¡Vaya tradición más absurda! Comer uvas mientras vemos en la tele cómo suenan unas campanadas. Ridículo. Dong. Pero la cumplimos. Como cada año cumplen mis hijos la tradición de cenar conmigo por estas fechas. Prácticamente no los veo en todo el año, pero a Nochevieja nunca faltan. Los suelo llamar un par de días antes para asegurarme. Dong. Pero siempre vienen. A veces solos, a veces con mi nietos y mis nueras. Depende del año. Pero siempre vienen. Los doce. Porque tengo doce, nada más y nada menos. Y todos creciditos ya. Y varones. Yo hubiera querido tener alguna hija, pero todos me salieron chicos. Dong. Con esa voz grave que tienen, como si fueran campanadas. Esa voz que siempre asustaba a los otros niños. «Habéis salido a vuestro padre. Ese vozarrón os viene de familia», les decía la gente cuando eran niños, y ellos trataban de ocultarla y la hacían más aguda y hablaban poco. Dong. Cualquier cosa menos parecerse a su padre. Eso fue lo que mejor les enseñó mi difunta esposa: odiarme hasta el extremo, sin justificaciones racionales para su odio, un odio visceral, desmesurado, parricida. Dong. Como estas doce campanadas que ya están próximas a acabarse. Y con ellas se llevarán esta tradición absurda de reunirnos por Nochevieja y aparentar que somos una familia. Un padre y sus doce hijos, que me miran, que me observan, pero no me ven, porque lo que tratan de observar es si estoy más débil que la anterior ocasión o si chocheo. Porque lo único que esperan estos doce hijos es mi muerte. Dong. Y mi herencia, por supuesto. Una vasta suma de dinero y propiedades que partida en doce porciones sigue siendo apetitosa. Lo veo en sus ojos, mientras mastico las once uvas que ya me he metido en la boca y que se resisten a ser engullidas. Once uvas, como once puñaladas, que trago. Y me atraganto. Y respiro hondo pero no puedo. Y me agarro al mantel y busco auxilio en los doce ojos que me observan impertérritos. Doce ojos que me miran impacientes. Como doce puñales. Doce. Dong.

Fuente de la fotografía: y las uvas… de Laura Suárez.

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Hablemos sobre Edmodo (IV): ¿Para qué usarlo?

Hace ya un tiempo inicié una serie sobre Edmodo que quedó en el aire. Dado que hace un par de fines de semana he impartido un taller sobre esta herramienta, he tenido tiempo de volver a reflexionar sobre la misma.

Uno de los aspectos sobre los que tenía pendiente hablar era para qué usarla. Hasta ahora tan solo la había contrastado con otras herramientas semejantes, como Moodle y Facebook. Ahora ha llegado el momento de ir concretando.

En un principio, lo que más me gustó de Edmodo fueron sus características más comunicativas, las que lo asemejaban más a una red social que a una plataforma educativa. Sin embargo, con el tiempo y la experiencia de uso, cada vez estoy más convencido de que lo que la convierte en una herramienta interesante para el aula es la conjunción de tres formas de usarla:

  • Edmodo como repositorio de recursos
  • Edmodo como asignación
  • Edmodo como espacio de comunicación

Vayamos paso por paso.

Edmodo como repositorio de recursos

Un uso que Edmodo comparte con otras muchas herramientas web es el de crear un repositorio de recursos que pueda ser útil para el alumno. En este caso, el repositorio se puede crear y organizar en la biblioteca de la plataforma. Es una biblioteca muy sencillita que permite añadir recursos (archivos cargados desde el ordenador o links a contenidos en red) y crear carpetas para organizarlos. Asimismo, esas carpetas se pueden compartir con uno o varios grupos de alumnos. Además, todos los archivos o links que se publican en el muro de Edmodo se añaden automáticamente a la biblioteca. Para evitar que esta se colapse y sea ingobernable, es muy recomendable organizar también esos recursos por carpetas.

En mi caso, suelo crear una carpeta para cada grupo-clase en la que añado los recursos que voy compartiendo con ese grupo. Además, tengo unas carpetas (de recursos), que comparto con todos mis grupos y que a las que voy añadiendo contenidos poco a poco. Estas carpetas son las siguientes:

    • agenda cultural: donde voy guardando los links a los eventos que les cuelgo.
    • aprender online: actividades online y recursos para el aprendizaje.
    • blogs interesantes: blogs sobre el español.
    • cine en español: cortometrajes en español.
    • cómics: alguna viñeta cómica de vez en cuando.
    • cuentos en español: microcuentos en español.
    • diccionarios: diccionarios online (Wordreference, RAE, sinónimos, Panhispánico…)
    • periódicos y revistas en español: unos cuantos periódicos de tirada nacional y local.
    • radios en español: algunas radios generalistas y de música.
    • webs del departamento: web, facebook y twitter de nuestro departamento y de la universidad.

Edmodo como asignación

De primeras es el uso que menos utilizaba de Edmodo. Asignación en Edmodo es sinónimo de lo que tradicionalmente denominamos deberes. Es una actividad o tarea, con su título, su descripción y sus recursos adjuntos, que el alumno tiene que completar y entregar al profesor. El profesor puede revisarla en la plataforma, añadir anotaciones (si es un documento), valorarla con una nota y hacer algunos comentarios.

En sí es lo menos comunicativo de la plataforma aunque también es verdad que todo depende del tipo de asignación que se proponga a los estudiantes. Es decir, Edmodo no hace más que ofrecerte una plantilla y un medio para valorar la asignación, el tipo de asignación (más o menos comunicativa o colaborativa) depende del profesor.

Edmodo como espacio de comunicación

Sin lugar a dudas, es lo que más me atrajo, desde un principio, de Edmodo. El espacio para la comunicación se basa en el muro central de la herramienta. Tal es así, que los grupos-cursos no se organizan ni por unidades temáticas ni temporales sino por los mensajes que se cuelgan en ese muro. Esto es, no existe un orden como tal. En la medida en que el flujo de comunicación sea intenso puede llegar a existir un pequeño «desorden» comunicativo (¡bendito desorden si así se están comunicando y practicando la lengua objeto de aprendizaje!)

Dado que este espacio se basa en la comunicación, el tipo de actividades o propuestas que se hagan en él tienen que ir orientadas a generar comunicación, ya sea en forma de mensajes o de comentarios a mensajes ya publicados. A continuación, os propongo dos actividades que suelo usar en este ámbito:

    • la primera está orientada a alumnos de niveles altos. Cada semana un alumno se encarga de buscar un artículo sobre un tema que genere debate. A continuación, lo tiene que colgar en el muro de Edmodo y enviárselo a todo el grupo. Sus compañeros lo tienen que leer y expresar su opinión como comentarios al mensaje con el artículo. Funciona bastante bien, aunque depende del tema del artículo. Es muy conveniente recopilar el tema del debate un día en el aula.
    • la segunda está más dirigida a niveles bajos, aunque puede ser una actividad buena para que los alumnos de cualquier nivel se conozcan los primeros días de curso. Cada alumno tiene que colgar una foto en el muro del lugar del mundo que más les haya gustado visitar. A poder ser, tiene que ser una foto que ellos hicieron o en la que ellos aparezcan. También tienen que explicar dónde es y por qué les parece una lugar tan especial. Los compañeros, si han visitado también ese lugar, tienen que dejar sus impresiones. Esta actividad ayuda a crear un buen ambiente en los grupos.

Fuente de las fotografías:

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Teatro de nimiedades (I)

Mediodía. Un parque.

Una brisa azul se pasea entre los bancos y los árboles. Hace frío. Es invierno.

Dos parejas de ocas corretean vivaces por las lindes del estanque. A varios metros de distancia, ocho ojos, atentos y risueños, las observan. Son también dos parejas, humanas en este caso. Cada una sujeta una bolsa llena de migas de pan entre sus manos. Cuando las ocas se acercan, les dan de comer.

Suena un móvil. Un tono de llamada estridente se adueña de todos los recovecos del parque. Nadie contesta. Quien llama insiste. Las dos parejas se miran incómodas.

Las ocas detienen su carrera. Una oca macho saca un móvil.

Oca macho 1: ¿Sí?… Sí, soy yo. ¿Que ha pasado qué?… De acuerdo… ¿En cinco minutos?… Sí, sin ningún problema. Hasta ahora.

Cuelga y guarda el teléfono.

Oca hembra 1: ¿Quién era?

Oca macho 1: El Dani.

Oca hembra 1: ¿Y qué quería?

Oca macho 1: Que dice que nos necesita en el parque de la Alameda. Ha debido de llegar un tropel de críos con bolsas de pipas para echar a los patos y los pobres no dan abasto.

Oca hembra 2: Esto no es vida. Ya se podían estar quietecitos en sus casas estos humanos. ¡Vaya trabajo que nos hemos buscado!

Oca macho 2: Cariño, ¿qué quieres? Con la crisis… no hay otra cosa.

Oca hembra 2: Ya, ya… pero es que…

Oca macho 1: Bueno, no os preocupéis, vosotros quedaos para atender a estos de aquí, no vaya a ser que se enfaden.

Oca macho 2: ¿Pero ya os arregláis vosotros?

Oca hembra 1: Si necesitamos ayuda, os pegamos un toque.

Oca hembra 2: De acuerdo.

Una de las parejas de ocas se despide de sus compañeras y echa a volar.

Las dos parejas humanas miran cómo se alejan. Se las ve molestas.

Hombre 1: Grouz.

Mujer 1: Grasz, grasz.

Hombre 1: Grouuuuuzzz.

Hombre 2: ¡Grouuuuuzzz! ¡Grouuuuuzzz!

Todos asienten y miran disgustados a las ocas.

La pareja de ocas se acerca a los humanos. Estos se alegran y empiezan a echarles migas de pan. La pareja de ocas se mira con fastidio, pone cara de circunstancias y empieza a comer las migas del suelo.

Los humanos graznan metálicamente, tratando de imitar una risa de oca.

OSCURO

Fuente de la fotografía: Geese de Bertuz.

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¡Feliz Navidad!

Fuente de la imagen: Christmas tree 02 watercolor de Frits Ahlefeldt-Laurvig.

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Taller sobre Edmodo en el XX Encuentro IH Barcelona #elebcn11

Este año el Encuentro IH Barcelona de profesores de E/LE celebraba su edición número 20, por lo que no podía perdérmelo y, mucho menos, después de que escogieran mi taller sobre Edmodo para presentarlo como experiencia práctica. Los que seguís este blog sabéis que en los últimos meses he ido publicando diversos posts sobre Edmodo, sobre mi experiencia en el aula con esta herramienta y sobre algún taller de formación a profes.

A continuación, recojo los materiales utilizados para este taller y algunas referencias que pueden seros de ayuda si queréis investigar las posibilidades de esta herramienta, mitad plataforma, mitad red social educativa.

Además, he abierto un curso de pruebas al que podéis acceder si queréis trastear un poco y probar sus posibilidades. El curso permanecerá abierto de forma permanente (hasta que deje de ser necesario) y lo mantendré activo en la medida de mis posibilidades. Para acceder, no tenéis más que crearos una cuenta de «profesores» e introducir el siguiente código en el menú de «Unirse» a un grupo (panel lateral izquierdo):

Código del curso de pruebas: ei3cdr

Aquí tenéis la presentación que utilicé para el taller:

Os dejo aquí también los materiales del taller, materiales que se publicaron en el dosier del Encuentro:

Edmodo: Una herramienta web sencilla para gestionar la clase comunicativa (materiales)http://www.scribd.com/embeds/76002769/content?start_page=1&view_mode=list&access_key=key-13r23cmh526podzwwg7q//

Todo ello tiene una licencia Creative Commons-Reconocimiento, por lo que usadlos como creáis conveniente.

Para más información sobre esta herramienta recomiendo acceder al FAQ y al blog del propio Edmodo y al tutorial traducido al español por Alejandro Folch.

Además, en este blog he ido elaborando una serie dedicada a esta herramienta titulada: Hablemos sobre Edmodo. De momento, hay tres entradas publicadas. A lo largo de la semana, trataré de publicar dos más:

  1. Edmodo Vs. Moodle
  2. ¿Plataforma o red social educativa?
  3. ¿Por qué uso Edmodo y no Facebook?

Y también para algún momento de esta semana prometo breve crónica del Encuentro.

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Morituri te salutant (XVI)

No sé cuándo. No recuerdo en qué momento. Por mucho que he tratado de hacer memoria. Nada.

Tampoco logro recordar si fue repentino o se fue formando. Lentamente, como una isla volcánica en medio del océano. No me acuerdo.

Solo sé que, en algún momento, comencé a sentir sed. Una sed diferente. Una sed roja. Soy capaz de rememorar la sensación, no el momento. Una sed líquida y viscosa.

Hasta entonces la sed había sido diferente. Transparente y refrescante, como una ducha de agua helada en pleno agosto.

Pero en un momento cambió. No recuerdo si fue de repente o fue un proceso. No sé cuándo, pero sé perfectamente cómo. Viscosa y caliente, esta sed que siento también ahora. Mientras te veo, ahí, expectante, ante tu ordenador. Y no puedo evitarlo. Esta sed, que me ahoga, aquí, mientras te observo.

¿No me sientes a tu espalda?

No te vuelvas. Ya es tarde.

Aquí estoy. A tu espalda.

Sediento.

 

Fuente de la fotografía: Fear de Jody Sticca.

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Clasificados (VII)

BUSCO un verbo que quiebre este silencio

como un trueno en medio de la noche

abrupto repentino escandaloso

valiente enigmático y sincero

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Morituri te salutant (XV): ¿Qué me recomienda?

Mire usted, venía para hacerle una consulta, porque realmente no sé qué hacer y necesitaba consejo de un profesional, un profesional como usted, porque aunque yo tengo estudios y en lo mío tengo un cierto nombre, porque lo tengo, que dicen que en toda la región no hay ninguno mejor que yo, pero ya sabe, yo sé de lo mío y de nada más, por eso venía a donde usted, para que me dé consejo, que ando un poco perdido, de verdad, y no quisiera tomar una mala decisión, porque hay decisiones que son irrevocables y no quisiera yo equivocarme y manchar mi buen nombre de una forma absurda y sin antes haberlo consultado debidamente con un profesional, porque mi caso es realmente extraño, como para volverse loco, cualquiera con menos aplomo que yo, ya lo estaría, pero yo no, he podido controlarme, calmarme y visitarle para contarle mi historia y pedirle consejo, porque usted es un profesional, que es lo que yo necesito. El caso es que hace cinco meses, allá por julio, vaya julio más seco, por cierto, me lo tenía que haber imaginado, ya dicen que la sequía atrae a la mala suerte, bueno, el caso es que por julio mi mujer y yo compramos una finca en una pequeña aldea, una de esas aldeas de menos de cincuenta habitantes, perdida en medio de la nada y a punto de desaparecer, una finca exuberante, fecunda, con sus árboles frutales, su riachuelo por las lindes, su fuente para el ganado y su ermita abandonada y derruida, tres paredes, las huellas de un altar y la cabeza de un santo semienterrada, ni crucifijos, ni vírgenes, ni nada, todo se lo habían llevado, todo, por eso lo vendían, el pueblo, quiero decir, o el ayuntamiento sin consultar al pueblo, vaya usted a saber, la cosa es que nosotros lo compramos, nos atraía la idea de reconstruir aquella ermita y levantar un pequeño caserío adyacente para nosotros, en aquel lugar ideal, fecundo y copioso. No se habló más, todo fue comprarlo y ponernos manos a la obra, y manos al bolsillo, porque no se piense, reconstruir una vieja ermita abandonada y derruida no es barato, todo lo contrario, es carísimo, no vea la de euros que nos hemos dejado solo en la reconstrucción, pero, entre usted y yo, cuando hay dinero y con el dinero se puede contentar a una mujer, porque el capricho era de mi mujer, ella se empeñó, pero qué más da que sea capricho o algo más serio, cuando hay dinero, no se hacen más preguntas, solo se paga y se reconstruye lo que haga falta, y si a mi mujer se le ocurre que para qué levantar un caserío junto a la ermita si podemos vivir directamente en la ermita, pues se hace, y como el ayuntamiento no puso pegas, pues se hizo, sin más dilación, en menos de cuatro meses ya la teníamos levantada, eso sí, pagando de lo lindo, porque el arquitecto necesitó contratar a personal extra para terminar el trabajo a tiempo, pero daba igual, mi mujer es mi mujer y teniendo dinero como tengo, no hay que pensárselo, se paga y punto. Pero usted se preguntará, dónde está el problema y por qué le necesitó, pues muy sencillo, el caso es que una vez terminada, preciosa como nos había quedado, la decoramos, la dejamos perfecta, al detalle, la vieja ermita abandonada y derruida era ahora un hogar maravilloso, reconstruido con el máximo respeto hacia el lugar sagrado que había sido, porque no se piense, mi mujer y yo somos muy religiosos y para nosotros vivir en un lugar sagrado no era más que el culmen de una vida entregada al trabajo y a Dios, qué mejor lugar para engendrar a nuestros hijos que allí, sí, porque nosotros nos mudamos allí para tener descendencia, es que mi mujer es más joven que yo y todavía está en edad de merecer, no se piense, que me ve a mí aquí sentado, con arrugas, calva y canas, y no se imagina a mi mujer, bueno, mejor que no se la imagine, que luego vienen los problemas, pero de eso le hablo más tarde, porque el primer problema fue la casa, o la ermita, y es que un día, cuando nos fuimos a trabajar, porque los dos trabajamos fuera de casa, mi mujer es enfermera y yo autónomo, la cosa es que un día al marchar a trabajar, los dos, ocurrió algo insólito, ocurrió mientras estábamos fuera pero hasta que volví por la tarde no tuve noticia, y vaya noticia, porque me enteré de repente, como que lo descubrí al abrir la puerta de nuestra casa, la vieja ermita, así, de repente, estaba llena de gente, turistas, gente del pueblo, pero sobre todo turistas, más de cincuenta, admirando la reconstrucción, husmeando por las habitaciones, y al frente el alcalde, que ejercía de guía, ¡de guía!, él, que no había entrado nunca, o eso creía yo, como un profesional, indicando dónde había estado el altar, dónde las estatuas de vírgenes y santos, cómo se habían planeado los trabajos de reconstrucción, él, que no tenía ni idea sobre aquella ermita, ni sobre aquella casa. Discutimos airadamente, pero eso fue después de expulsar a todos los curiosos, incluso tuve que llegar casi a las manos con alguno de ellos porque me decía que él había pagado, y yo he pagado y de aquí no me echa ni Dios, y allí se sentó, en nuestra cama, ¡en nuestra cama!, y no se movía, y al final lo tuvo que arrastrar su mujer porque si no lo mato allí mismo, en nuestra cama, pero sí, discutimos, nos llamamos de todo —el alcalde y yo, digo— nos insultamos, nos faltamos al respeto y le amenacé con demandarle. «Si nos demandas, te vamos a joder pero bien», así terminó la discusión. Lo que no imaginaba era que el alcalde usara el término joder en el sentido estricto de la palabra, por eso estoy hoy aquí, y lo que no podía sospechar era que su amenaza se materializaría con mi mujer, ¡y en nuestra cama!, con mis propios ojos lo vi, allí los dos, como animales, retozando, gimiendo, porque antes de verlos, los oí, bueno, para ser sinceros, oí a mi mujer, porque ella grita mucho, usted sabe, y más desde que hacemos el amor en nuestra nueva casa, se conoce que el aura de santidad que la rodea la excita, quién sabe, yo creo que es el incienso que tenemos siempre encendido en la puerta de entrada, se conoce que la excita, y gime más que antes, pero los vi y ellos no me vieron, o eso creo. Por eso estoy hoy aquí, porque necesito consejo legal, de un profesional, como usted, porque no sé qué hacer y no quisiera equivocarme, se me ocurren tres opciones, la primera, vender la finca y escaparme con mi mujer a otro lugar, alejado de ese alcalde, la segunda, divorciarme y escaparme también, pero solo, alejado de mi mujer, y la tercera, matar a mi mujer. Lo he estado pensando fríamente y creo que la más rentable —para mí, quiero decir— sería la última, hablando en términos económicos, claro que habría que organizarlo todo bien, porque puestos a cometer un crimen, tendría que asesinarlos a los dos, a mi mujer y a su amante, para que fuera realmente rentable, y a ser posible, en pleno acto sexual, eso sí que atraería visitas a mi vieja ermita, se llenaría de curiosos, luego no habría más que montar un pequeño museo y un restaurante, me haría de oro. Solo hay un pequeño problema, la posibilidad de terminar entre rejas, por eso estoy aquí hoy, para que me aconseje, ¿usted cree que en el juicio podríamos aducir locura transitoria?, ¿cree que así podría evitar la cárcel y dedicarme a mis negocios?

Usted, ¿qué me recomienda?

Fuente de las fotografías:

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Réquiem por un quiosco

Ayer lo desmantelaron. Se lo llevaron pieza a pieza, como lo trajeron, o eso dicen, yo no lo recuerdo. Me refiero a cuando lo trajeron. Para mí siempre ha estado allí. No recuerdo esa plaza sin su quiosco. Había cambiado de manos, supongo, tampoco lo sé seguro, pero siempre había estado allí, al frente  de la plaza, entre varios bares, presidiendo las tertulias, oliendo a café tostado, saboreando pintxos y degustando copitas de Txakoli y Rioja. Pero siempre allí. Impasible y verde.

Hasta ayer.

No fue ninguna sorpresa. Hacía semanas que colgaba un cartel de cerrado por cese. La crisis. Internet. Vaya usted a saber. Lo único seguro es que ayer se lo llevaron.

¿Adónde van los quioscos cuando mueren? Por el barrio, las malas lenguas dicen que a un cielo repleto de periódicos y revistas, algunos crucigramas y muchos cotilleos. Será un cielo con ofertas de películas y videojuegos, paredes empapeladas con portadas de Interviú y películas pornográficas en los escusados. Un cielo lleno de quioscos en el que tendrá prohibida la entrada la conexión Wifi o por cable, para no perturbar el descanso eterno de los finados.

El barrio se ha quedado un poco huérfano, como cuando cerraron la tienda de golosinas de la esquina. Pero enseguida se ha cubierto el hueco vacío: las terrazas ahora tienen más espacio para sillas, mesas y sombrillas.

Todo pasa y todo queda, que dijo aquel. Pasan los quioscos y quedan los periódicos, cada vez menos en papel y más en pantalla. Pero quedan, hasta que también pasen. Porque pasarán, cuando les llegue la hora y asciendan al cielo de los periódicos. O a los infiernos, quién sabe

La plaza, a estas horas, está tranquila. Las terrazas, desiertas. Las aceras, mojadas. Algunos dicen que ayer, mientras lo desmantelaban, llovía. Eso dicen, yo no lo recuerdo.

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Un gobierno en funciones no puede aprobar la ley Sinde

Hoy verás este texto en decenas de blogs. Si estás de acuerdo con él, reprodúcelo donde consideres oportuno.

Ante la previsible aprobación de la polémica “Ley Sinde”, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet seguimos manifestando –como hicimos en el Manifiesto de 2 de Diciembre de 2009- nuestra firme oposición a una norma que incluye modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet.
En principio no parece de recibo que un Gobierno en funciones adopte esta decisión en su último o uno de sus últimos Consejos de Ministros. Sería doblemente grave que se confirmaran las presiones ejercidas por EEUU, a través de su embajada en Madrid, como revelaron los cables de Wikileaks.
En todo caso insistimos en estos razonamientos:
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
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