Indignado, amigo Cervantes, indignado

imageTodos los años me sorprenden las erratas que contienen los exámenes DELE del Instituto Cervantes. Me asombra que un examen oficial que, seguramente haya pasado frente a unos cuantos pares ojos antes de imprimirse, tenga año sí, año también erratas. Sin embargo, por la costumbre (supongo), no deja de ser un tema anecdótico, generalmente sin mayor relevancia y que se soluciona con una fe de erratas previa al inicio de las pruebas.

Pero este año la sorpresa se ha convertido en indignación. ¿Cómo se puede tener la caradura de preparar unas hojas de respuesta para las pruebas de Expresión e interacción escritas en las que las instrucciones de las tareas están aparentemente escaneadas? ¿Cómo se le pueden dar a los candidatos unas hojas en las que las letras están borrosas y con un ligero sombreado, seguramente un recuerdo del papel original escaneado?

No me lo puedo creer. Me parece tan cutre… En particular si tenemos en cuenta el precio que pagan los candidatos por estos exámentes. No se lo merecen. Ni ellos, ni nosotros que tenemos que dar la cara ante ellos, un sábado por la mañana, y mantener el tipo sin que se nos caiga la cara de vergüenza.

Si Cervantes levantara la cabeza, tal vez enviara a su ingenioso hidalgo a luchar contra el instituo que lleva su nombre en lugar de contra los molinos. A deshacer entuertos y exigir que se mecanografíen unas instrucciones que atentan contra su honor de caballero andante.

—Son gigantes —diría el viejo caballero.

—No, señor —respondería Sancho. —Son solo unas instrucciones escaneadas. Un poco borrosas, sí, pero instrucciones al fin y al cabo. Fíjese, señor, que no les habría llevado más de diez minutos mecanografiarlas.

—Gigantes, lo que te decía, amigo Sancho.

—Es cierto, señor, Gigantes…

Fuente de la fotografía: Don Quijote

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¿Qué es un filósofo?

Cita

“Un filósofo es, pues, una persona que reconoce que hay un montón de cosas que no entiende. Y eso le molesta. De esa manera es, al fin y al cabo, más sabio que todos aquellos que presumen de saber cosas de las que no saben nada. «La más sabia es la que sabe lo que no sabe», dije. Y Sócrates dijo que sólo sabía una cosa: que no sabía nada.  Toma nota de esta afirmación, porque ese reconocimiento es una cosa rara, incluso entre filósofos. Además, puede resultar tan peligroso si lo predicas públicamente que te puede costar la vida. Los que preguntan, son siempre los más peligrosos. No resulta igual de peligroso contestar. Una sola pregunta puede contener más pólvora que mil respuestas.”

Jostein Gaarder: El mundo de Sofía

Socrates_LouvreFuente de la fotografía: Sócrates

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Entrevistados en ProfedeELE

entrevista-twitter-eleEste viernes a las 12:30 (horario peninsular) la TV de ProfeDeELE nos entrevistará a Manuel Rastrero (@mararu), Héctor Ríos (@rioshector) y a un servidor (@cometa23). Hablaremos un poco sobre Twitter, su uso para crear redes de profesores y sus aplicaciones en el aula. Podéis seguir la entrevista en directo desde el vídeo que os adjunto a continuación o desde la web de TVProfeDeELE. ¡No os lo perdáis!

Fuente de la fotografía: Google + de TV ProfeDeELE

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Cuando una idea me deslumbra

Cuando una idea nace, suele aparecer de repente. Asoma a veces sin avisar y se instala sin miramientos en mi cabeza, sin pedir permiso. Puede ser una palabra, un personaje, una frase enigmática, un final sobrecogedor. No importa. Siempre aparece sin avisar y con la misma velocidad es capaz de desvanecerse.

Semejante imprevisibilidad y fogosidad la convierten en un elemento altamente inflamable. Por eso a las ideas hay que tratarlas con sumo cuidado. De todas formas, se manejen como se manejen es imposible no verse deslumbrado por el intenso resplandor que desprenden momentáneamente, como una foto con flash en medio de la noche.

13883398495_31cacddece_nEn ocasiones, cuando no me ciega exageradamente ni se escurre antes de lograr atraparla, la idea se instala en mi cabeza y entonces comienza la disección. O el desenamoramiento. Porque las ideas son como los flechazos. Cuando llegan, parecen perfectos, sin mácula, brillantes. Pero, cuando toca soportarlos en el día a día, es necesario lidiar con sus imperfecciones. Y las propias. Entonces, lo que parecía una estatua griega con excelsas simetrías, puede convertirse en una pieza de mármol que no sirve ni para adornar el baño de un motel de carretera.

La última fase es quizás la más importante. Es el momento de retocar, pulir, cortar, borrar, corregir. Coger el pedrusco deforme, compararlo con el deslumbramiento inicial y darle forma de nuevo. Lo que queda al final seguramente no se parezca en nada a la idea que le dio vida. Solo yo, como su alfarero, puedo saberlo, aunque en ocasiones incluso determinarlo es complicado.

Por ejemplo, ¿cuánto se parece esta disertación al pistoletazo de salida? Seré sincero: bien poco.

Fuente de la fotografía: April

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Recetario: Cómo cocinar los pronombres de OD y OI

Después de reflexionar mucho sobre aquella descabellada idea del exterminio de los pronombres de OD y OI, he llegado a la conclusión de que quizás sea mejor aprovecharlos para una de esas oscuras pasiones de los profesores de ELE: la gastronomía.

Los pronombres de OD y OI pueden ser estupendos platos para organizar un banquete excepcional. Pero para alcanzar la excelencia es necesario tener en cuenta ciertos detalles que, de no respetarse, pueden convertir el banquete en una pesadilla.

En primer lugar, es importante el orden de los platos. Para asegurar que los ingredientes que formen los platos de OD y OI no sean indigestos, es imprescindible comprobar que se sirven como debe ser, respetando el orden tradicional de un buen menú. El primer plato por delante (OI)  y el segundo a continuación (OD). Los pronombres no gustan de experimentaciones culinarias.

Conjugando comida

Los pronombres de OD y OI pueden ser estupendos platos para organizar un banquete excepcional.

En segundo lugar, es importante recordar a los comensales que el primer plato puede repetirse y que, además del pronombre, podría aparecer su referente. Así que nuestros comensales pueden saciarse y repetir del primer plato hasta reventar. Con el segundo plato, no ocurre lo mismo. Las repeticiones son indigestas y solo se permiten cuando el chef decide lanzarse a ciertas modernidades, como dar un adelanto del segundo plato antes del primero. Pero no es lo más habitual. Solo ocurre cuando el segundo es el plato estrella de la noche y nos interesa destacarlo.

Como suele ser habitual en el mundo gastronómico, el primer y el segundo plato van delante del postre. En el caso de los platos preparados con el OD y el OI no hay cambios a este respecto. El verbo siempre sirve para endulzar un buen menú. Sin embargo, algunos chefs entregados a la vanguardia culinaria presentan esporádicamente menús con el postre por delante. En cualquier caso, la vanguardia afortunadamente nunca trastoca el orden de los otros platos.

Por último, cabe destacar que los ingredientes que conforman y aderezan los platos de OD y OI son muy parecidos, por lo que algunos comensales poco experimentados tienden a confundir los primeros y segundos platos. Estas confusiones son habituales y, en algunos casos, aceptadas de forma muy generalizada. Pongamos el ejemplo del «leísmo a las finas hierbas», un plato que algunos cocineros catalogan en la carta de primeros y otros, en la de segundos platos. Sin embargo, es preciso andar con cuidado dado que no todas las conclusiones pueden ser igual de exquisitas. Se conocen casos de indigestiones e intoxicaciones alimenticias causadas por «laísmos al curry» y «loísmos rellenos de txangurro».

En un terreno menos problemático para la salud, se mueven los primeros platos camuflados de entremés. Suelen destacar por un fino rebozado que los hace aparentar lo que no son: ese enigmático plato de la gastronomía patria que es el «se». Ándese con ojo al degustarlo porque este «le con gabardina» tiene un sabor explosivo en boca.

Espero que estos humildes consejos sean de provecho tanto a los chefs más avezados como a los comensales noveles del mundo ELE. Bon appétit!

Fuente de la fotografía: Conjugando comida

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