Cuando una idea me deslumbra

Cuando una idea nace, suele aparecer de repente. Asoma a veces sin avisar y se instala sin miramientos en mi cabeza, sin pedir permiso. Puede ser una palabra, un personaje, una frase enigmática, un final sobrecogedor. No importa. Siempre aparece sin avisar y con la misma velocidad es capaz de desvanecerse.

Semejante imprevisibilidad y fogosidad la convierten en un elemento altamente inflamable. Por eso a las ideas hay que tratarlas con sumo cuidado. De todas formas, se manejen como se manejen es imposible no verse deslumbrado por el intenso resplandor que desprenden momentáneamente, como una foto con flash en medio de la noche.

13883398495_31cacddece_nEn ocasiones, cuando no me ciega exageradamente ni se escurre antes de lograr atraparla, la idea se instala en mi cabeza y entonces comienza la disección. O el desenamoramiento. Porque las ideas son como los flechazos. Cuando llegan, parecen perfectos, sin mácula, brillantes. Pero, cuando toca soportarlos en el día a día, es necesario lidiar con sus imperfecciones. Y las propias. Entonces, lo que parecía una estatua griega con excelsas simetrías, puede convertirse en una pieza de mármol que no sirve ni para adornar el baño de un motel de carretera.

La última fase es quizás la más importante. Es el momento de retocar, pulir, cortar, borrar, corregir. Coger el pedrusco deforme, compararlo con el deslumbramiento inicial y darle forma de nuevo. Lo que queda al final seguramente no se parezca en nada a la idea que le dio vida. Solo yo, como su alfarero, puedo saberlo, aunque en ocasiones incluso determinarlo es complicado.

Por ejemplo, ¿cuánto se parece esta disertación al pistoletazo de salida? Seré sincero: bien poco.

Fuente de la fotografía: April

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Recetario: Cómo cocinar los pronombres de OD y OI

Después de reflexionar mucho sobre aquella descabellada idea del exterminio de los pronombres de OD y OI, he llegado a la conclusión de que quizás sea mejor aprovecharlos para una de esas oscuras pasiones de los profesores de ELE: la gastronomía.

Los pronombres de OD y OI pueden ser estupendos platos para organizar un banquete excepcional. Pero para alcanzar la excelencia es necesario tener en cuenta ciertos detalles que, de no respetarse, pueden convertir el banquete en una pesadilla.

En primer lugar, es importante el orden de los platos. Para asegurar que los ingredientes que formen los platos de OD y OI no sean indigestos, es imprescindible comprobar que se sirven como debe ser, respetando el orden tradicional de un buen menú. El primer plato por delante (OI)  y el segundo a continuación (OD). Los pronombres no gustan de experimentaciones culinarias.

Conjugando comida

Los pronombres de OD y OI pueden ser estupendos platos para organizar un banquete excepcional.

En segundo lugar, es importante recordar a los comensales que el primer plato puede repetirse y que, además del pronombre, podría aparecer su referente. Así que nuestros comensales pueden saciarse y repetir del primer plato hasta reventar. Con el segundo plato, no ocurre lo mismo. Las repeticiones son indigestas y solo se permiten cuando el chef decide lanzarse a ciertas modernidades, como dar un adelanto del segundo plato antes del primero. Pero no es lo más habitual. Solo ocurre cuando el segundo es el plato estrella de la noche y nos interesa destacarlo.

Como suele ser habitual en el mundo gastronómico, el primer y el segundo plato van delante del postre. En el caso de los platos preparados con el OD y el OI no hay cambios a este respecto. El verbo siempre sirve para endulzar un buen menú. Sin embargo, algunos chefs entregados a la vanguardia culinaria presentan esporádicamente menús con el postre por delante. En cualquier caso, la vanguardia afortunadamente nunca trastoca el orden de los otros platos.

Por último, cabe destacar que los ingredientes que conforman y aderezan los platos de OD y OI son muy parecidos, por lo que algunos comensales poco experimentados tienden a confundir los primeros y segundos platos. Estas confusiones son habituales y, en algunos casos, aceptadas de forma muy generalizada. Pongamos el ejemplo del «leísmo a las finas hierbas», un plato que algunos cocineros catalogan en la carta de primeros y otros, en la de segundos platos. Sin embargo, es preciso andar con cuidado dado que no todas las conclusiones pueden ser igual de exquisitas. Se conocen casos de indigestiones e intoxicaciones alimenticias causadas por «laísmos al curry» y «loísmos rellenos de txangurro».

En un terreno menos problemático para la salud, se mueven los primeros platos camuflados de entremés. Suelen destacar por un fino rebozado que los hace aparentar lo que no son: ese enigmático plato de la gastronomía patria que es el «se». Ándese con ojo al degustarlo porque este «le con gabardina» tiene un sabor explosivo en boca.

Espero que estos humildes consejos sean de provecho tanto a los chefs más avezados como a los comensales noveles del mundo ELE. Bon appétit!

Fuente de la fotografía: Conjugando comida

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Lijar para empezar de nuevo

Pensando en otras cosas, me ha venido a la mente una imagen de hace ya algún tiempo. Concretamente, de cuando aún era un crío imberbe, el más bajito de la clase, y estaba en primaria. Por aquel entonces, todos los finales de curso se repetía la misma rutina: lijar los pupitres.

Nuestras clases de primaria en el colegio guardaban un aire añejo que les daba un toque especial. Teníamos pupitres, de los de antes. Viejos pupitres de madera sin barnizar, con su hueco reservado para el tintero, su asiento plegable unido por las patas a la mesa, su cajón bajo la mesa donde esconder tus libros y tus tesoros infantiles. No recuerdo exactamente si los pupitres eran dobles o si los disponían en filas de dos, lo que sí tengo muy presentes es la sensación de vivir durante un curso pegado a un compañero, codo con codo.

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Teníamos pupitres, de los de antes. Viejos pupitres de madera sin barnizar, con su hueco reservado para el tintero y su asiento plegable.

Aquellos viejos pupitres parecían de juguete. No puedo olvidar cómo, ya en bachillerato, nos gustaba visitar las clases de los pequeños y comprobar que era casi imposible encajar, entre el respaldo del asiento y la mesa, nuestros cuerpos ya crecidos. Resultaba gracioso pensar cómo pudimos entrar allí en algún momento.

Como decía, aquellos cursos de primaria siempre terminaban igual: lijando esos viejos pupitres, nuestros compañeros durante todo el curso. Recuerdo a las maestras trayendo lija. La repartían y nos daban la hora de clase para dejar aquellos pupitres relucientes. Las veo buscando alguna excusa para salir de clase durante aquella hora, para escapar de la nube de polvo que en apenas un par de minutos se instalaba en la clase.

Las maestras no eran las únicas que escapaban. También lo hacían, obligados por sus alergias al polvo, algunos compañeros y compañeras. Ellos eran los primeros en salir. Según entraban las lijas, a ellos se los llevaban fuera de clase y debían esperar hasta que las aulas se ventilaran bien y la nube de polvo se desvaneciera. Y esperaban fuera, mientras dentro el resto nos lo pasábamos pipa lijando nuestros pupitres y los de nuestros compañeros exiliados. No recuerdo si a ellos les haría gracia perderse aquel momento, pero siempre me los he imaginado maldiciendo a los ácaros del polvo por impedirles disfrutar de aquella actividad de clase. Porque lijar los pupitres era uno de los momentos más divertidos del curso. Era una actividad en grupo, una actividad propia de adultos, no una actividad de clase.

Lija

Usar la lija para limpiar las marcas que todo un curso había dejado sobre la madera.

Lijar las mesas para acabar el curso. Parece simbólico. Usar la lija para limpiar las marcas que todo un curso había dejado sobre la madera: pequeñas chuletas, declaraciones eternas de amor o de amistad, chistes, diminutas obras de arte… En apenas una hora, todas desaparecían y dejaban el pupitre en blanco de nuevo para acoger, el septiembre siguiente, a un nuevo alumno.

En cierto modo, echo de menos aquellos momentos.  La clase unida en una misma tarea: dar por cerrado un ciclo. Me imagino hoy, con mis clases de estudiantes, llegado el último día de curso, lijando las mesas. Cerrando un curso, limpiando los pupitres, abriendo un nuevo ciclo. ¿No estaría mal, verdad?

Fuente de las fotografías:

Pupitre

Lija

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Elders of madness: un proyecto educativo apasionante

Con decir el nombre de Miguel Ángel García Guerra, seguramente la mayoría no necesite de ninguna presentación, especialmente si os pasáis por este rincón de vez en cuando, puesto que en más de una ocasión he hablado sobre entradas de su blog. Pero por si acaso anduviera por ahí algún despistado, os lo podría presentar como un profesor de secundaria apasionado por su trabajo. Aunque, claro está, me dejaría muchos detalles por el camino.

Conocí a Miguel Ángel cuando aún se dedicaba en cuerpo y alma a la enseñanza de ELE. Y digo conocí en el sentido virtual porque, aunque nuestro primer contacto fue hace algunos años ya, nunca nos hemos llegado a desvirtualizar. Por aquel entonces yo acababa de abrir mi blog y rastreaba la web en busca de otros profesores que compartieran sus experiencias en este medio. Y allí me encontré con Miguel Ángel y su blog. Me quedo corto si digo que yo sigo escribiendo en este espacio (aunque cada vez menos) en buena parte gracias a él. Gracias a que su blog fue siempre un modelo a seguir y, sobre todo, gracias a que, pese a no conocernos en persona, Miguel Ángel siempre estaba allí para echar una mano cuando le iba llorando con mis dudas, generalmente técnicas.

Con el tiempo, Miguel Ángel acabó de profesor de secundaria pero su blog siguió siendo un espacio en el que aprender sobre educación y, ante todo, del que absorber la emoción diaria de un profesor por su trabajo. Recientemente, su blog se ha llenado de información acerca de su último proyecto: Elders of madness, un videojuego construido de principio a fin por sus estudiantes.

elders_portadaTodos los detalles del proyecto se pueden leer en el blog, pero me gustaría destacar algunos que convierten la construcción de este videojuego en un ejemplo de lo que debería ser la escuela.

  • El equipo de desarrolladores lo componen 120 estudiantes, de cuatro clases distintas.
  • Les han apoyado profesionales del sector (indies, músicos, bloggers…).
  • Han entrado en juego hasta ocho materias educativas, desde las matemáticas hasta la lengua, pasando por el dibujo y la informática.
  • Han necesitado de 13 programas o servicios 2.0.
  • Han necesitado de 600 horas de programación.

Simplemente con estos datos, ¿no os parece impresionante? Bueno, pues el resultado es igualmente impactante. Os animo a dedicarle un rato a jugar a este videojuego que destila un aire clásico encantador. Y después a dejarles un comentario en Twitter.

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7 historias para aprender a leer con vocabulario visual

(English version below)

Hoy quería compartir en este rincón un proyecto que me ha tenido entretenido últimamente y, de paso, pediros vuestra opinión sobre nuestro trabajo. Estas navidades he estado colaborando con Isabel Hurtado de Mendoza en la traducción de un libro para niños de entre 2 y 5 añosLectores Principiantes: 7 Historias Para Aprender A Leer Con Vocabulario Visual (Nivel 1). La autora es Katrina Kahler, una educadora con gran experiencia y una larga lista de libros destinados a los más pequeños de la casa.

El libro usa el vocabulario visual para ayudar a que los más pequeños se adentren en el aprendizaje de la lectura a través de siete historias. Siete historias repletas de imágenes que facilitan la comprensión del texto, siempre acompañadas por las palabras a solas para que los peques puedan repetirlas y así, poco a poco, ir fijando en sus mentes la forma en que se escriben y se leen.

Este sábado se podrá descargar el libro de forma gratuita en los diferentes canales de venta (precio habitual: 0,99€), así que aquí va mi petición de ayuda/opinión, dirigida especialmente a aquellos que tenéis hijos de esas edades. Tanto para Isabel como para mí, la traducción de un libro dirigido a este público tan especial ha sido un reto nuevo —en particular, lo que se refiere a la traducción del vocabulario visual— y nos gustaría saber si el método de la autora funciona en una audiencia de características lingüísticas y culturales diferentes. Por eso, nos interesa mucho el feedback que podáis darnos, para saber si el resultado es todo lo satisfactorio que cabría esperar y para valorar futuros proyectos similares. Cualquier reseña que podáis dejar del libro o la difusión que podáis hacer por redes sociales os las agradeceremos en el alma.

Además de en los diferentes canales de Amazon, el libro se puede conseguir también en el Apple Store, Google Play, Barnes&Noble, Kobo, Scribd e Inktera.

Por último, os dejo con la presentación del libro y alguna información sobre la autora:

Lectores+Principiantes +7+Historias+Para+Aprender+A+Leer+Con+Vocabulario+Visual+(Nivel+1)“Si quieres enseñar a leer a tu hijo de jardín de infancia o preescolar, este es el libro ideal para empezar. Al igual que otros libros de Katrina Kahler, como My First Book 1 y The Christmas Stories Book 1, este libro de vocabulario visual tiene un texto muy sencillo, palabras repetidas e imágenes para ayudar a que tu hijo desarrolle su comprensión lectora y sus habilidades de predicción. Es ideal para lectores principiantes con edades comprendidas entre los 2 y los 5 años.

En este libro se incluyen 7 historias: «¿Somos amigos?», «¿Eres un monstruo?», «Todo sobre Papá Noel», «¿Quieres jugar?», «Si te gusta tu perro», «¡El mejor parque del mundo!» y «Nuestro primer día de guarde».

En todos los libros se incluyen tarjetas con vocabulario visual y ejercicios. Este libro es obra de una maestra que ha enseñado a leer a miles de niños durante los últimos 30 años. Si compras este libro, estarás dando a tu hijo una buena base para que aprenda a leer.”

 

“Katrina Kahler es una educadora de talla mundial, que ha sido nominada para el galardón National Inspirational Teaching Award. Es coautora de la serie «The Parenting Trap», que incluye una variedad de libros que ayudarán a padres y madres a criar niños felices, seguros de sí mismos y competentes. Katrina Kahler tiene una gran experiencia como maestra, conferenciante y consejera familiar, y su pasión consiste en ayudar a los niños a alcanzar todo su potencial tanto a nivel académico como social y personal.

Enseñar a leer, a deletrear y a escribir a miles de niños ha dado a Katrina el conocimiento y la capacidad necesarios para crear una serie de libros de lectura para niños de edades comprendidas entre los 2 y los 6 años. Estos sencillos libros con texto repetido, imágenes para contribuir a la comprensión y a la capacidad de predicción, vocabulario visual y consejos para padres ayudarán a tu hijo a leer con soltura y seguridad.”

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Today I’d like to share with you the result of a project I have been working on recently. At the same time, I ’d like to know what you think about it. Last Christmas Isabel Hurtado de Mendoza and I collaborated in the translation of a book for children aged 2 to 5Lectores Principiantes: 7 Historias Para Aprender A Leer Con Vocabulario Visual (Nivel 1). Katrina Kahler, the author, is a highly experienced educator and has published several books for young readers.

The book uses visual vocabulary throughout 7 stories to help children improve their reading skills. These stories are full of drawings aimed at contributing to kids’ understanding. Also, at the end of each story, kids will find visual words – keywords that they can repeat in order to gradually learn how to read and write them.

This coming Saturday, the book will be available for free (usual price: 0,99€). And here comes my call for help – specially addressed to those of you who have kids that age. Both for Isabel and me, the translation of a book focused on such a special readership has been a new challenge. That is why we need your feedback. It would be great for us to know your opinion about our work in order to decide whether or not to take on similar projects in the future. Also, we would be most grateful for any review you can write about the book and for your promotion of our translation in various social networks.

You can find the book here: Amazon, Google Play, Apple Store, Barnes&Noble, Kobo, Scribd and Inktera.

Finally, you can read below the book’s introduction and some information about the author:

Lectores+Principiantes +7+Historias+Para+Aprender+A+Leer+Con+Vocabulario+Visual+(Nivel+1)“If you want to teach your Kindergarten or Preschool child how to read, then this is the perfect book to start with. Along with Katrina Kahler’s: My First Book 1 and The Christmas Stories Book1; this sight words book has very simple text, repeated words and pictures to assist your child’s prediction skills and comprehension. It is perfect for beginner readers aged from 2 to 5.
This book has 7 stories including: Are You My Friend, Are You A Monster, All About Santa, Do You Want To Play, If You Love Your Dog, The Best Playground Ever and My First Day At Kindy.
Sight word flashcards and activities follow each book. This book has been written by a professional teacher who has taught thousands of children to read over the past 30 years. You will be giving your child a great start to learning how to read when you buy this book.”

 

“Katrina Kahler is a World-Class educator who has been nominated for the National Inspirational Teaching Award. She is the co-author of The Parenting Trap‘ series, which include a variety of books that will assist parents in raising happy, confident and successful children. She is a highly experienced school teacher, speaker and parenting adviser and her passion involves helping kids to reach their full potential…academically, socially and personally.
Teaching thousands of young children to read, spell and write has given Katrina the knowledge and skills to produce a series of Early Readers for children aged from 2 to 6. These simple books with repeated text, pictures to aid comprehension and prediction skills, sight words and parent advice, will help your child to become a fluent and confident reader.”

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