Hace unos días descubrí esta iniciativa de la RAE y la verdad es que me entraron muchas ganas de participar. Así que después de varios intentos, una larga pelea con mi webcam y mi micrófono y un cuidado trabajo de iluminación, aquí está mi pequeña aportación a la lectura en red de El Quijote (el sonido es pésimo, pero mi micrófono no da para más):
Animaos a participar. Es muy sencillo: accedes al Canal Youtube de El Quijote, introduces tu usuario de Youtube, solicitas un fragmento, lo grabas y lo subes al canal de El Quijote. Desde que te asignan un fragmento hasta que lo subes al canal, tienes un plazo de 6 horas. Luego puedes solicitar otro si no has tenido tiempo de grabarlo y subirlo. A continuación os cuelgo la inauguración del proyecto, con las famosas frases con las que se inicia el libro:
Aunque sea en el último momento, por fin he terminado y enviado mi pequeña y breve aportación al proyecto de Bazar Locos. Aquí os la adelanto. Básicamente es una reflexión sobre mi experiencia usando Twitter.
Mi claustro de profesores sin límites
Hace unos dos años comenzaba a oír hablar de Twitter. A decir verdad, en un primer momento no le encontraba ni pies ni cabeza, por no decir que me parecía una soberana tontería. Sin embargo, lo observaba con recelo ya que oía hablar de esta herramienta precisamente a gente a quien admiraba y respetaba, gente que además representaba para mí la vanguardia en la aplicación de herramientas web2.0 a la educación. Precisamente esos recelos fueron los que a finales de diciembre de 2008 me impulsaron a crearme una cuenta y comenzar a explorar.
En un principio, mi sensación de ¿para qué sirve esto? no varió. Deambulaba por mi perfil, buscaba a otros profesores twitteros para añadirlos a mi timeline, pero seguía sin verle el punto. Sin embargo, no tardé mucho en darme cuenta de que cada vez descubría más links interesantes no por mis suscripciones rss o por mis búsquedas en Google, sino gracias a los links que compartían esos usuarios de Twitter a los que seguía. Ésta fue mi primera sorpresa, descubrir que Twitter era un recurso increíble para compartir conocimiento y descubrir webs, blogs, wikis, etc. que de otro modo nunca hubiera encontrado.
Tras este primer descubrimiento, comencé a hacer un uso más frecuente de Twitter. Después de encender mi ordenador lo primero que hacía era abrir el programa con el que gestionaba mi perfil. Navegaba por internet, trabajaba en algún documento, veía un vídeo, pero siempre andaba pendiente de los tweets que aparecían en mi pantalla. Sin embargo, si Twitter sólo destacara por su eficacia como herramienta para compartir conocimiento, estoy seguro de que muy pronto me hubiera cansado. Pronto llegó mi segundo descubrimiento para engancharme aún más.
Cuando ya llevaba varios meses usando intensivamente Twitter, comencé a darme cuenta de que mi lista de seguidores y seguidos aumentaba. En cualquier caso, esto no fue lo fundamental. Lo que me sorprendió realmente fue descubrir que mi relación con algunos de mis contactos era cada vez más estrecha. Pasé de seguir sus tweets, a leer sus blogs, a contactar con ellos en otras redes sociales, a intercambiar emails, en algunos casos a colaborar en distintos proyectos e incluso a conocerlos personalmente.
Poco a poco, Twitter se había convertido en mi claustro de profesores en la red, un claustro con el que compartía mis inquietudes, del que aprendía y al que ofrecía también mis experiencias. Y lo mejor de todo: un claustro inmenso que carecía de fronteras.
Sin lugar a dudas, este último descrubrimiento ha sido lo que ha terminado por hacer de Twitter una herramienta indispensable para mi trabajo y para mi aprendizaje diario. Cuando intento ordenar mi PLE (Entorno Personal de Aprendizaje), para ser consciente de mi proceso de aprendizaje, sin lugar a dudas, Twitter ocupa un lugar especialmente relevante como mi red social profesional y como difusor de contenidos. Si hace dos años no hubiera hecho caso a quienes me hablaban del pajarito como de un gran descubrimiento, estoy seguro de que mi proceso de aprendizaje como docente hubiera sido muy distinto y, seguramente, más lento y farragoso. Porque precisamente una de las características que más aprecio de Twitter es su inmediatez, la capacidad que tiene de difundir cualquier contenido casi al instante en que se genera. Un claro ejemplo son los congresos, jornadas o encuentros que son difundidos vía tweet por la organización o por los asistentes y que generan tan interesantes discusiones.
En resumen, Twitter ha supuesto para mí una gran oportunidad de contacto con muchísimos profesores a los que, de otro modo, me hubiera sido imposible conocer, un contacto que me ha permitido descubrir sus experiencias docentes y compartir con ellos las mías. En definitiva, Twitter es mi claustro de profesores en la red, un claustro sin límites y con una predisposición constante a compartir actividades y experiencias. Un claustro siempre activo.
Conociendo el mundillo de la universidad desde dentro, primero como alumno y después como profesor, me aventuro a precisar que uno de los mayores problemas de la universidad se resume en la siguiente operación:
Demasiados investigadores ejerciendo como profesores + Demasiados profesores haciendo las funciones de gestores + Pocos gestores formados en gestión = Pocos buenos gestores + Pocos profesores vocacionales + Muchos investigadores desmotivados = Muchos alumnos descontentos.
Destrezas comunicativas y competencias: en esta actividad se ponen en juego fundamentalmente la expresión escrita y la interacción oral. Además, se practican la competencia gramatical, léxica, audiovisual y digital.
Nivel: puede usarse con estudiantes de cualquier nivel de español. En los niveles bajos se enfatizará el trabajo con el presente de indicativo. En niveles altos se potenciará el uso de un lenguaje más metafórico y simbólico.
Material necesario: ordenadores con conexión a internet y un programa de edición de vídeo o de creación de presentaciones.
Tiempo estimado de preparación: depende. Desde 0 hasta 45 minutos. En mi caso, preparé un vídeo describiéndome a mí mismo. La búsqueda de imágenes y música y el montaje del vídeo me llevó entre 30 y 45 minutos. Sin embargo, se puede usar el vídeo que me sirvió de inspiración para idear la actividad: «25 cosas sobre mí». Su hallazgo se lo debo al magnífico canal de Youtube de Maribel y a sus tweets.
Descripción de la actividad:
La actividad está pensada para cubrir por completo una sesión de 50 minutos y parte de otra (unos 15-20 minutos). Para ello es necesario, el día anterior, enviarles como deberes la siguiente tarea:
Pensad 5 frases que os describan. Tienen que describiros, sobre todo, psicológicamente: lo que os gusta, lo que no os gusta, lo que os asusta, lo que os divierte, etc. Intentad ser creativos.
Buscad 5 fotos para esas cinco frases. También podéis sacar vosotros las fotos. Si las buscáis en internet, buscad fotos sin copyright para poder usarlas luego. Os recomiendo que uséis Flickr. No necesitáis abrir una cuenta. En el buscador de Flickr, id a búsqueda avanzada y allí seleccionad todas las opciones de Creative Commons. Guardad el link a las fotos que queráis, para luego citar las fuentes.
Buscad 1 ó 2 canciones que os gusten de la web http://www.opsound.org/ (Música bajo licencia Creative Commons).
En la primera sesión, se les presenta qué es lo que vamos a hacer. El profesor les plantea que van a hacer un vídeo o presentación en pequeños grupos en el que se describan con palabras, imágenes y música. En ese momento les puede mostrar el vídeo que lo describe a él. En mi caso, éste es el vídeo que preparé:
(Previo a este paso, se podría hacer una puesta en común de las frases que han preparado de deberes, especialmente en los niveles más bajos, para revisar las dudas que les hayan podido surgir al construirlas.)
Una vez introducida la actividad con el vídeo modelo, se les divide en grupos de 3 ó 4 estudiantes. En primer lugar, tienen que poner en común sus frases para, a continuación, buscar puntos en común entre ellos y construir nuevas frases o amoldar las ya existentes. El resultado serían frases del tipo: A nosotros nos gusta…, Nosotros somos…, etc. Si descubren que no coinciden en muchos aspectos, también pueden usar las frases que los describían de forma individual. Eso dependerá de cada grupo.
Cada grupo trabajará con un ordenador. Su objetivo será crear un vídeo (con Windows Movie Maker, por ejemplo) o una presentación de diapositivas con esas frases, asociarles imágenes y poner una música de fondo que les guste.Tanto la música como las imágenes tendrán que tener licencias Creative Commons. Por último, se les puede limitar a 5 frases o darles mayor libertad en cuanto a la extensión.
Una vez finalizados los vídeos o presentaciones, se ven en clase, se comentan y luego (en el aula o fuera de él) se cuelgan en el blog de clase.
Comentario sobre la actividad: Si bien la actividad está orientada, en este caso, a la práctica de la lengua, puede ser una actividad fantástica para cualquier grupo de nativos, que esté empezando a conocerse. También se puede usar con la vista puesta en la competencia intercultural, ya que es una actividad que trabaja el conocerse a uno mismo y el conocer a los otros, dos pasos vitales en cualquier encuentro intercultural.
La actividad la he puesto en práctica con un grupo de nivel B2 el jueves pasado. Todavía no hemos terminado de montar los vídeos, pero a lo largo de esta semana colgaremos los resultados en el blog de clase. Dentro de unos días la pondré en práctica con un grupo de nivel A2 y también haremos lo propio. Prometo un post con mis impresiones sobre la puesta en práctica de la actividad. Si alguien la usa, por favor dejadme algún comentario para saber qué tal os fue 🙂
Ya llevo dos semanas de clase y tengo pendiente abrir oficialmente el nuevo curso en mi blog. Este nuevo curso escolar se abre con algunas novedades y más cursos que el anterior. Hasta ahora, mis estudiantes han sido, en la gran mayoría, de origen estadounidense. Este curso, sin embargo, mis clases van a tener una diversidad cultural de lo más interesante. De momento, en los cursos que ya han comenzado, tengo americanos, alemanes, franceses, ingleses, bielorrusos, estonios, brasileños, rumanos, moldavos, ucranianos y belgas (espero no olvidar ningún país). La verdad sea dicha, esta mezcolanza les da mayor frescura a las clases. Sobre todo a la hora de plantear debates: siempre existe una mayor diversidad de opiniones. Aunque tengo que reconocer que he tenido que buscar algún país en el mapa para situarlo correctamente.
Otra novedad para este curso es Edmodo. Hace tiempo que oigo hablar de esta plataforma educativa y tenía ganas de probarla. Por ahora no he hecho más que crear los grupos para las clases y pedirles que se registren con los códigos de su grupo, así que aún es pronto para hacer cualquier tipo de valoración de la plataforma. En cualquier caso, lo que sí puedo destacar es que me gustan su sencillez y su apariencia similar a Facebook, resulta muy cercana para mis alumnos. Mi única crítica, por ahora: al parecer no puedo colgar un rss para que se publiquen automáticamente en el muro de las clases los posts nuevos de un blog. (O al menos, no he descubierto cómo hacerlo) Prometo un post evaluativo, pero tendrá que esperar un par de meses.
Y porque no todo iba a ser nuevo, este curso le voy a dar continuidad al blog de aula que abrí la primavera pasada: Español con Nico. En realidad, no es un blog de aula al estilo tradicional, más bien es el blog de mi alter ego, el profesor Nico. Lo usaré con todos mis cursos de español, mezclando niveles y propósitos. Sinceramente, he pensado mucho si crear un blog para cada curso o si mezclarlos todos. Finalmente, he optado por la segunda opción. Ya veremos qué tal nos va. Como en el semestre anterior, todos los alumnos tienen permisos de autor en el blog y, además de colgar las actividades que proponga en el aula, tienen total libertad para publicar lo que quieran. Hasta hoy, mi mayor logro ha sido un post totalmente libre de un alumno (por cierto, muy bonito) y otro, un poco incentivado, con una receta de pastel de cebollas. Pero algo es algo 🙂
Hace ya unos meses que las grandes editoriales españolas anunciaron a bombo y platillo la puesta en marcha de una plataforma online para impulsar la venta de libros electrónicos. El anuncio supuso, de primeras, una excelente noticia ya que parecía que finalmente el sector editorial se decidía a apostar por la venta de libros en formato electrónico, una venta que sin lugar a dudas en unos pocos años supondrá un porcentaje mayoritario del total de ventas de libros. Sin embargo, a las primeras de cambio, Libranda-la nueva plataforma- ha decepcionado a casi todo el que se ha acercado a ella. En los meses que lleva operativa -todavía, curiosamente, en versión beta- no ha demostrado ser más que pegotes de cemento para un sector editorial que se resquebraja, aferrado al mercado tradicional del libroy de espaldas a los nuevos dispositivos de lectura y a los nuevos formatos.
Pegote nº 1:Libranda se presenta como un nuevo intermediario. ¿Para qué? Aparentemente para tener el mercado del libro atado y bien atado. El problema radica en que internet tiene, precisamente, la capacidad de borrar intermediarios. Yo puedo escribir un libro y, con medios mínimos, publicarlo online, entrar en contacto con posibles lectores, vender o regalar mi ebook y mantener el contacto con ellos a la espera de feedback. ¿Que esta dinámica es para un público minoritario? Por supuesto, pero crear un nuevo intermediario no ayuda en nada a la difusión del ebook. Además, hace un par de días, probé a buscar un libro a través de Libranda. Cuál fue mi sorpresa cuando la plataforma lo que hacía era redirigirme a las webs de las librerías. Si estas ya existían antes, ¿para qué necesito entonces Libranda?
Pegote nº 2: el precio. Este promete ser uno de los principales caballos de batalla en la expansión del ebook. Aunque no he conseguido encontrar esta información, recuerdo que cuando se anunció Libranda se hablaba de que el precio de los ebooks sería entre un 20 y 30% inferior a la edición en papel disponible en esos momentos en el mercado. Aunque no tengo un enlace a esa información, al comprobar el precio de un best-seller reciente en su formato electrónico, se confirma el dato: 23,90 € (tapa dura) / 16,99 € (ebook). En definitiva, que vamos a pagar más por el mismo producto, porque una cosa es pagar más por una edición en tapa dura que por una de bolsillo, pero pagar más por la misma edición en formato Epub, ¿a qué viene? ¿cómo se justifica? (Es una pregunta retórica, la respuesta está clara.) De todos modos, más allá de este asunto, el precio de un ebook, incluso cuando ya está disponible la versión en bolsillo, continúa siendo excesivo.
Pegote nº 3:nadie se plantea qué es realmente un libro electrónicoo cuáles son sus posibilidades. No es un problema exclusivo de Libranda, pero no deja de ser significativo que la gran apuesta del sector del libro también lo sufra. Hasta el momento, cuando me descargo un ebook, siempre ha sido una copia del libro en papel pero en un formato electrónico (epub, pdf, fb2, etc.). ¿Qué quiere esto decir? Que el libro sigue estando pensado para leerlo en el formato de la hoja de papel. Al llegar al dispositivo electrónico, unos se adaptan mejor (si sólo tienen texto) y otros se desbaratan por completo (en cuanto tienen alguna imagen). El problema creo que está también en los dispositivos electrónicos pero, en mi opinión, el sector del libro (empezando por los autores) aún no se ha planteado ni remotamente qué es escribir y editar para la lectura en un eReader.
Una lanza a favor de Libranda: formato ePub. Porque no todo iba a ser negativo, el que hayan escogido el formato ePub es un punto a favor de la plataforma. Sin embargo, este punto positivo se ensombrece cuando intentas descargarte el programa de gestión de los libros descargados y descubres que no hay versión para Linux.
El sector del libro necesita renovarse o morir. No hay más opción. ¿Triste? Según como se mire. ¿Mejor? ¿Peor? Ni lo uno ni lo otro, simplemente diferente.
A muchos se les llenará la boca hablando de cómo afectará negativamente el ebook a la cultura y a los libros. Afectará, sin lugar a dudas, lo mismo que afecta cualquier cambio de tecnología. ¿Negativamente? Eso es muy discutible. Lo que, indudablemente, afecta negativamente al sector del libro es la creación de intermediarios innecesarios entre el lector y el libro, sobre todo cuando no aportan nada nuevo. Así que esperemos que los próximos movimientos de editoriales y librerías en el ámbito del ebook sean más atinados. Por el bien de los libros y los lectores.
Hace ya unos cuantos meses, con motivo de la Feria del Libro de Madrid, la versión digital de El Mundo dedicaba algunos artículos al tema y, en concreto, más de uno se centraba en la presencia/ausencia del libro electrónico en dicha feria. La periodista llamaba la atención, en un primer artículo, acerca de la imposibilidad de encontrar dispositivos de descarga de ebooks en las casetas de la feria. Más tarde, en un segundo artículo, exclamaba; «Misión cumplida: E-book encontrado».
En un primer momento, aquel primer artículo, titulado «Todos hablan de él, pero… ¿dónde está?», me pareció bastante deprimente. A decir verdad, releído unos meses después, el análisis de la periodista sobre las dificultades a las que se ve sometida la expansión de los libros en formato electrónico no está mal. Sin embargo, la pregunta con la que titula su artículo continúa sorprendiéndome: «¿dónde está?»
¿Dónde está qué?, diría yo. ¿Es que acaso estamos intentando derribar aviones con tirachinas? Porque ¿a qué viene preguntarse dónde está el ebook en una feria del libro? ¿Es que realmente la necesita?
Quizás sea necesaria una pequeña aclaración: por ebook me refiero al libro en formato electrónico -ya sea epub, pdf o cualquier otro- no al dispositivo electrónico de lectura o eReader (aunque también lo llamemos ebook). Tiene sentido que estos dispositivos de lectura tengan presencia en una feria del libro, especialmente ahora que están comenzando a promocionarse y a extenderse entre la población lectora. Pero, ¿el ebook? ¿El libro en formato electrónico? ¿Para qué necesita estar en una feria del libro? ¿Es que no le vale y le sobra internet como feria del libro, disponible las 24 horas, los 365 días del año, llueva o haga sol, con una oferta que excede con creces los deseos de cualquier lector? ¿Para qué necesita un lector que una caseta de la feria instale un ordenador con acceso USB para descargarse un ebook, si lo puede hacer desde su casa?
Aunque puede parecer triste (para mí también lo es un poco, pues he pasado muchas horas felices rebuscando entre los libros llenos de polvo de muchas ferias del libro), difícilmente estas ferias puedan sobrevivir al empuje de los nuevos formatos. Quedarán como resquicios históricos, donde encontrar viejos libros, que tendrán un valor más sentimental y fetichista que otra cosa, pero no servirán para descargar ebooks. Para eso ya está internet, en tu casa, con tu ordenador y sentado en tu sofá, dispuesto a comenzar a leer el ebook, nada más descargarlo.
A principios de verano prometí una serie estival sobre el ebook, pero la necesidad de desconexión total que he tenido durante las vacaciones ha acabado por atrasar el inicio de esta serie temática hasta hoy, el segundo día de lo que promete ser un semestre de otoño interesante. Así que, sin más demora, ahí va el primer número de la serie: El verano: la prueba de fuego para mi ebook.
El verano es, sin lugar a dudas, el periodo del año en el que más tiempo tengo para una de mis grandes aficiones: la lectura. Mi ebook me lo regalaron el septiembre pasado de modo que éste ha sido el primer verano que ha pasado conmigo, por lo que me parece que es una gran oportunidad para valorarlo de nuevo -después de casi un año de uso-, repensar sus puntos fuertes y sus puntos débiles y sacar algunas conclusiones globales.
Antes de comenzar, sólo recordar que mi ebook es el conocido como ebook de El Corte Inglés, de la marca Inves. No lo elegí, fue un regalo pero, en general, creo que fue una buena opción.
Puntos fuertes:
Es de perogrullo pero llevar en la maleta, en el espacio físico de un libro de papel, muchísimos más libros de los que voy a poder leer mientras estoy de vacaciones, es una maravilla.
La lectura en tinta electrónica es comodísima. En mi opinión, un lector tradicional no tiene que hacer ningún esfuerzo para adaptarse al nuevo formato.
La duración de la batería hace que puedas olvidarte del cargador durante una larga temporada, incluso si haces un uso intensivo del dispositivo.
Puntos débiles:
Quizás sea problema de mi dispositivo o puede que sea un déficit de la tinta electrónica, pero a mi ebook no le sienta nada bien el calor, lo cual es un problema, especialmente cuando en verano uno quiere leer en la playa.
Otro problema playero: antes uno iba a la playa, leía un rato y luego se iba a pasear dejando despreocupadamente su libro sobre la toalla. Pero ¿qué haces con un ebook? No sé si seré muy desconfiado, pero lo mismo que no suele dejar el móvil en la bolsa de la playa cuando me voy a pasear por la orilla, tampoco dejaría mi ebook. La única solución que le veo al problema: que el precio de los dispositivos bajemucho y los use todo el mundo, de modo que no sean un bien deseable por los vecinos de toalla.
Estos son los puntos débiles veraniegos de mi ebook. El resto ya los comenté con anterioridad: pantalla no táctil, lentitud de arranque, etc.
En cualquier caso, como valoración global, mi ebook ha superado con un 6,5 éste su primer verano. Sólo queda esperar quelosdispositivos mejoren técnicamente (lo cual creo que ocurrirá de aquí a muy poco tiempo), que los precios de los mismos bajen notablemente (lo cual veo un poco más difícil, al menos a corto plazo, si bien Amazon ha empezado ya con esta tendencia) y que las editoriales mayoritarias den finalmente el salto al formato electrónico, de calidad y a un precio competitivo (lo cual veo casi imposible, de momento). Pero esto último es tema de otras entregas de esta serie tardo-estival.
Fuente de la fotografía: Reading ebook on the beach
Aunque con más de una semana de retraso, por fin preparo este nuevo Eco de otros blogs. En esta ocasión, quiero hacerme eco del nuevo podcast que ha estrenado Miguel Ángel en su blog: Un pingüino en mi ordenador. La filosofía de este podcast es la siguiente:
La idea es hacer un podcast trimestral donde haya debates y entrevistas sobre el uso del software libre en el contexto educativo.
Para esta primera edición, Miguel Ángel entrevista a tres profesores (entre los que he tenido la gran suerte de encontrarme) y a un desarrollador de software. Los temas varían entre Gimp, Open Office, Joomla y Ubuntu. Todas las experiencias son muy interesantes, pero especialmente os recomendaría escuchar a David Colmenero, sobre todo si queréis saber mínimamente de dónde vienen Linux y Ubuntu, su distribución más popular hoy en día.
Por último, quería aprovechar este Eco para darle las gracias a Miguel Ángel por esta oportunidad que me ha dado.