Última Esperanza Zombi: un nuevo proyecto muy friki

Mañana se estrena de forma oficial mi nuevo blog: Última Esperanza Zombi. ¿Y qué es Última Esperanza Zombi? Pues, a decir verdad, el proyecto más friki en el que me he embarcado hasta la fecha. Como bien sabéis quienes me leéis por aquí, me gusta escribir cuentos. Hace tiempo que vengo pensando en desvincular esa parte —más literaria— de este blog —más educativo. Sin embargo, he llegado a la conclusión de que los dos juntos están mejor. De todos modos, mientras pensaba en todo ello, se me ocurrió una curiosa historia de zombis. Fui madurando la idea y, de golpe y porrazo, me lancé a crear un nuevo blog para inmortalizarla.

¿En qué consistirá esta historia? Tengo muchas ideas en la cabeza y todo depende de hacia dónde derive la historia, pero de momento mañana comienza el Diario de un superviviente a la amenaza zombi. En un presente apocalíptico, tras una epidemia zombi que ha arrasado con todo lo que se ponía por delante, un superviviente del Campamento Última Esperanza decide comenzar a emitir programas de radio con la esperanza de que alguien los escuche y venga a refugiarse en el campamento. Muy posiblemente, entre emisión y emisión, se intercalen relatos breves con temática zombi y siempre relacionados con el argumento principal.

De momento, podéis leer un avance sobre el estreno de mañana y alguna otra información extraída de la Enciclopedia de los Supervivientes: quiénes son algunos de los supervivientes, qué es el Campamento Última Esperanza, en qué consisten el proyecto de la Radio Última Esperanza o la Gran Biblioteca de los Supervivientes.

Si os interesa el proyecto, mañana a las 20:00, permaneced atentos…

También podéis seguir los avatares de este blog en Twitter y en Facebook.

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Del verbo funcionar, en boca de profes ELE y otras historias

Esta entrada ha sido escrita a cuatro manos por María Lasprilla y Guillermo Gómez. Hoy se publica simultáneamente en nuestros blogs.

El verbo funcionar, uno de los preferidos en el discurso de los profesores de ELE, significa, según el DRAE:

«1. intr. Dicho de una persona, de una máquina, etc.: Ejecutar las funciones que le son propias.
2. intr. Ir, marchar o resultar bien. El negocio funciona como esperaba.»

@cometa23 y @marialasprilla, tal y como nos conocen en el maravilloso mundo de Twitter, venimos a desentrañar el significado que hay detrás de esta palabra cuando los profes la usamos.

@cometa23: María, ¿tú sueles usar esta frase: “Esta actividad siempre me funciona en clase”?

@marialasprilla: ¡Uf! Claro, esa, o su equivalente “me resulta”, aunque lo de siempre, no estoy segura 🙂

@cometa23: Siempre me ha parecido curiosa la expresión, aunque yo también la use. Lo más curioso es que no sabría definirla.

@marialasprilla: Parece difícil, ¿no? Pero así, tan corta, parece que esconde toda una maraña de pasos que damos los profes hasta que llegamos a esa conclusión. Veamos, por ejemplo, ¿antes o después de qué la sueles usar tú?

@cometa23: No sé, yo diría que la suelo usar cuando hablo con otros profes sobre actividades o materiales del curso. Siempre hay algún compañero (o yo mismo) que pregunta: ¿qué tal este material? o ¿qué tal te ha ido con esta actividad? Y la respuesta, casi siempre, es: “Este libro funciona con…” o “esta actividad siempre me funciona los primeros días”. ¿Y tú cómo la usas?

@marialasprilla: Creo que más o menos igual, incluso “hablando” conmigo misma sobre cómo termina siendo una clase: “Esto no funcionó. La próxima vez lo intento así, o asá”. ¿Te imaginas qué hay detrás de ella? ¿No te da la impresión -como a mí- de que es una maraña de etapas por la que pasamos antes de que la usemos?

@cometa23: Intuyo que está muy relacionada con varios factores: nuestra forma de ser, nuestra experiencia como alumnos, nuestra experiencia como profesores… Pero, sobre todo, me parece que influye lo que entendemos por “una buena clase”. Claro que ahí entra de nuevo esa maraña de etapas a la que aludías.

@marialasprilla: Entonces, ¿una buena clase no es lo mismo para todos? ¿O sí?

@cometa23: Jeje… ¡buena pregunta! Yo creo que no. Por ejemplo, ¿qué es una buena clase para ti?

@marialasprilla: Otro ¡uf! para esta pregunta. A ver…una buena clase es: una en la que ellos disfrutan y yo también, en la que cumplimos los objetivos que nos marcamos, una clase en la que ellos se involucran, aportan datos de su realidad, hacen las actividades “suyas, una cuyo contenido lo ves aparecer de forma espontánea en clases futuras, con una sonrisa imprimida en los labios de los estudiantes y una en los tuyos y, cuando aparece, lo hace con valor agregado…Más o menos, eso, ¿no?

@cometa23: Disfrutar… creo que eso es muy importante en una clase. Más que nada porque influye positivamente en la motivación de los alumnos. Además, creo que una buena clase tiene que tener un uso integrado de las destrezas, un uso de la lengua lo más real posible, un acercamiento de los alumnos a la cultura objeto (siempre huyendo de estereotipos facilones) y, sobre todo, como tú bien dices, que los alumnos hagan “suyas” las actividades.

@marialasprilla: Sí, 100% de acuerdo con la integración de las destrezas. Pongamos un ejemplo de algo que funciona: mis estudiantes (estonios/rusos), como muchos otros, encuentran absurda la existencia de los pretéritos en español, porque ellos, en su lengua, tienen uno y solo uno (eso dicen :)). Con eso, el objetivo de un período es que ellos lleguen a comprender y a manejarse con esos tiempos, sin que sufran. Así, algo que a mí me funciona, al explicar estos temas, son las metáforas. A veces tomo algunas prestadas (el árbol, el huevo frito) y otras veces me las invento (helados con y sin sirup, obras de teatro con y sin escenario). Generalmente esto les hace reír y les deja una idea muy gráfica de las diferencias que hay. ¿Y por qué cambio las metáforas? Porque lo que funciona con unos no funciona con otros. Y porque yo misma voy modificando mis propias hipótesis a medida que las pongo a prueba con los alumnos. Es como una permanente investigación y puesta en práctica…¿Me cuentas tú alguna experiencia propia?

@cometa23: En mi caso, me funciona dibujar. No te creas que soy buen dibujante, más bien bastante malo, pero asociar un concepto a una imagen (aunque sea la más simple del mundo) me ayuda a que la retengan y, poco a poco, la vayan interiorizando y comprendiendo. Por ejemplo, algunos usos del pretérito imperfecto: siempre que tengo que explicarles el uso del imperfecto para las acciones en desarrollo frente a otras acciones puntuales con las que se usa el indefinido (ej. Mientras comía, se apagó la luz), asocio la explicación al dibujo de una línea recta (imperfecto) cortada en algún punto por una flecha (indefinido). Por el contrario, siempre que les explico el uso del imperfecto para dos acciones simultáneas (ej. Mientras comía, ella veía la tele.), dibujo dos rayas paralelas. Lo visual es muy poderoso y funciona con la mayoría de alumnos. Bueno, pero centrándonos en alguna actividad concreta: ¿qué actividad dirías que te funciona siempre o casi siempre?

@marialasprilla: La actuación 🙂 Siempre que puedo, actúo un concepto que confunden con otro, como el que explicaste con los pretéritos, o con la combinación de pronombres complemento. Por ejemplo: “se la acercó” frente a “se le acercó”. Es, como te pasa a ti con los dibujos, una forma de que lo visualicen. Por ejemplo, con la primera tomo una pelota, la tiro y luego voy por ella y regreso al mismo punto y la pongo cerca de mí. O, si cae cerca, solo estiro las manos y la traigo hasta mí. Y en la segunda, me acerco a una estudiante (o a la pelota). También dibujar lo que ellos me narran, para que vean qué quisieron decir y qué dijeron en realidad. Se ríen mucho y lo entienden perfectamente (: Creo que con lo que hemos intercambiado podemos hacer un resumen, ¿qué dices?

@cometa23: Pues puestos a resumir, hemos llegado a la conclusión de que el término funcionar es sumamente subjetivo. Además, está influido por la experiencia previa del profesor, sus creencias sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje y su relación con los estudiantes, entre otras cosas. Por otro lado, cambia con el tiempo o con los contextos, es decir, lo que funciona con un grupo no tiene por qué funcionar con otro. Y para finalizar, funcionan las actividades o dinámicas que implican al estudiante, aquellas que puede hacer suyas y, sobre todo, aquellas que lo motivan. En nuestro caso concreto, nos funciona la actuación, las metáforas y dibujar. ¿Quieres añadir algo a estas conclusiones?

@marialasprilla: Colorín colorado, qué bien te ha quedado.

…¡Uy! Perdón. Solo para estar seguros, resalto de lo dicho: dinámicas y que involucren al estudiante, son actividades con las que me atrevo a usar siempre delante de nuestra palabra protagonista: funcionan.

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Fuente de las fotografías:

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Morituri te salutant (XX): Veinte puñaladas

La primera, por la espalda. Una puñalada blanca, como tu túnica, y cobarde, como tu daga. Me cogió desprevenido. ¿Quién pensaba que tendrías valor para empuñarla? Tu daga, bajo tu túnica escondida.

La segunda, la tercera y la cuarta vinieron ya de frente. A cara descubierta. Pero fueron tan cobardes como la primera. Esperaron a verme malherido para enfrentarse a mi semblante duro y varonil.

La quinta, apenas me rozó. Aproveché para tomar aire y tramar mi resistencia. Agarré mi daga, la blandí frente a vosotros, senadores cobardes, y traté de defenderme. Pero ya era tarde. Para entonces estaba rodeado. Brazos robustos y traidores me sujetaban.

Y así llegaron la sexta, la séptima, la octava. Como gotas de lluvia sobre el camino. La novena. Intermitentes pero directas. La décima, la undécima, la duodécima. Trotan sobre mi cuerpo ya trece puñaladas, como las herraduras de un caballo. Pero todavía quedan seis más.

La decimocuarta puñalada fue mortal. Las trece anteriores solo me hirieron, pero no acabaron con mi vida. La decimocuarta me desangró.

Las cinco siguientes ni las noté. No perdí la cuenta, ni cerré los ojos. Quería ver los rostros cobardes que me apuñalaban. Pero aquellos cuchillos no me hicieron daño.

Hasta que llegó la última. Débil, temblorosa y poco profunda, la vigésima puñalada, pero desgarradora. Para entonces ya había perdido mucha sangre. Estaba casi inconsciente. Solo tuve tiempo de suspirar, ¿tú también, hijo mío?, y cerré los ojos y caí a sus pies, rendido ante un sueño, húmedo y viscoso, que se me antojaba un buen descanso después de tantas batallas.

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 Fuente de la fotografía: Laurel wreath, imagen bajo Dominio Público.

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Twitteando en clase: los inicios #twitterele

Soy usuario de Twitter desde el 21 de diciembre de 2008. Desde entonces he vivido una historia de enamoramiento por fases con esta herramienta. Al principio, no la entendía muy bien. Luego, me enganché por completo. Más tarde, llegaron épocas de sequía. Y ahora vivimos un tiempo de tranquilidad, de intercambios continuos, de atención diaria. Sin embargo, en todo este tiempo, no he usado Twitter en el aula con mis estudiantes. Solamente en una ocasión, a raíz de la celebración del #díadelapoesía, twitteamos  (pero desde mi perfil) #haikus y #seispalabras con toques poéticos. La experiencia fue buena, pero no le di continuidad.

Esta racha la he cambiado el pasado jueves. Twitter ha entrado en mi aula y lo ha hecho por la puerta grande. Les he propuesto a mis estudiantes un proyecto de curso para el uso de Twitter. A continuación, tenéis la ficha que les he entregado donde les explicaba el proyecto.

Twitter en clase de españolhttp://www.scribd.com/embeds/78756726/content?start_page=1&view_mode=list&access_key=key-1nswntdq2hq8umd0cr94//

El objetivo principal de este proyecto es comunicarnos en español también fuera del aula. Además, más allá de la comunicación entre los componentes de la clase, también quiero que entren en contacto con otros usuarios que twittean en español, que sigan a algún usuario famoso del mundo del español y que se suscriban a algún canal de noticias en español. Esta última opción la veo más a largo plazo. Mi grupo es de nivel A2 y, de momento, las noticias sin adaptar van a resultarles complicadas, pero me parece interesante que empiecen a coger el hábito de acceder a la prensa en español para mejorar su comprensión escrita.

¿De qué forma vamos a trabajar con Twitter? Les he puesto un objetivo principal: escribir 4 tweets semanales en español. Además, semanalmente tendremos objetivos específicos que les iré especificando: por ejemplo, utilizar un hashtag concreto durante la semana, seguir a X twitteros famosos, colgar una foto, etc.

¿Qué se evaluará y cómo? El proyecto contará para la nota final del curso dentro del apartado de participación. Por ahora, le he dado un valor de un 5% dentro de la nota global, ya que es la primera vez que pongo en marcha el proyecto y quiero ver primero qué tal funciona. Si veo que marcha y que se cubren los objetivos didácticos que me planteo, tengo pensado ampliar su valor dentro de la nota global y, probablemente, introducir el porcentaje dentro del apartado de tareas de casa. ¿Pero qué voy a evaluar? Por el momento, su participación en el proyecto. No voy a entrar a evaluar la corrección lingüística de sus tweets, más que nada porque no creo que ese sea el objetivo de un proyecto de este tipo. Lo que me interesa no es que escriban bien, sino que escriban, que se comuniquen, que lo usen a diario, que entren en contacto con otros usuarios y que hagan un uso «real» de la lengua. Eso no quiere decir que no vaya a orientarles en cuanto a la corrección de sus tweets. Aproximadamente una vez a la semana, hablaremos en clase sobre el proyecto: sobre los temas que hayan surgido y sobre los típicos errores que cometen (para que puedan ir evitándolos).

Para el proyecto también hemos creado una etiqueta para la clase: #espnico. No les pido que la usen siempre que twitteen, solo cuando quieran escribir algo que pueda interesar a toda la clase. Además, he creado una lista con la clase (solo tengo 4 alumnos, así que es muy fácil de seguir): https://twitter.com/#!/cometa23/espnico-prim2012

Por otro lado, no sé si habréis estado atentos al hashtag #twitterele. Esta última semana ha estado muy animado gracias a la participación, entre otros, de @Dani_Varo, @amartinbosque, @mar_mejias, @robertocuadros1, @mararu, @rioshector, @pocalise, @Pep0rz y @danrodriguesola. De momento no hemos concretado nada pero gracias a estos intercambios en Twitter podrían surgir colaboraciones entre las clases twitteras de varios profes de E/LE. Por eso he llamado a este post los inicios, porque creo que en breve tendré que hablar sobre cómo avance este proyecto de incorporación de Twitter a mi aula.

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Hablando sobre Edmodo (V): Recursos y experiencias

Para dar por finalizada esta serie sobre Edmodo que comenzó hace ya varios meses, quería recoger algunos recursos y experiencias con esta herramienta que a mí me han sido útiles y que pueden seros de ayuda o serviros de inspiración. Cualquier otra sugerencia que me hagáis en comentarios al post o por Twitter o Facebook será más que bienvenida y la iré añadiendo a estos recursos:

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Morituri te salutant (XIX)

Para Ana, porque le gustan mis morituri cuando tienen colores.

Siempre te espero a mi espalda. Como puñalada azul. Como mano gris sobre mi boca. Como disparo añil en mi nuca. Como cuerda roja en mi garganta. Pero nunca estás.

Siempre te espero a mi espalda, cuando entro en mi coche púrpura, me siento y miro por mi retrovisor áureo. Siempre espero verte ahí sentado, mirándome sonriente, irónico. Con tu sonrisa amarilla. Pero nunca estás.

Siempre te espero a mi espalda, cuando busco las llaves de mi portal marrón en mi bolsillo ámbar, a mi espalda, tus manos grises cubriendo mi boca blanca y arrastrándome hacia la negra sombra. Pero nunca estás.

Siempre te espero a mi espalda, cuando salgo del ascensor violeta y me dirijo a la puerta fucsia de mi casa. Y saco mis llaves plateadas, miro de reojo, no hay nadie, y abro la puerta fucsia de mi casa. Y entro y allí apareces, como una exhalación turquesa e introduces tu pie salmón entre mi puerta fucsia y su marco esmeralda. Y me sonríes, irónico. Con tu sonrisa amarilla. Pero nunca estás.

Pero aparecerás. El día menos pensado, aparecerás, a mi espalda, cuando menos me lo espere. Con tu sonrisa amarilla y tu puñal azul y tu mano gris y tu disparo añil y tu cuerda roja en mi garganta.

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Fuente de la fotografía: Paleta II por Paco Segovia.

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Clasificados (VIII)

BUSCO una calle que me lleve lejos

más allá del temor y de la fiebre

donde los besos sigan siendo besos

y los labios se olviden de la muerte

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¿Improvisar o ceñirse a la programación?

Desde que me dedico a la enseñanza mantengo conmigo mismo un sano debate. En esta discusión, se enfrentan dos posturas aparentemente opuestas. A un lado, la improvisación. Al otro, la rigidez de la programación. Cada vez que se enfrentan me surge la siguiente pregunta: ¿qué es preferible llevarlo todo «rígidamente» programado o, por el contrario, dejarse llevar por la «libre» improvisación?

Cuando empecé a dar clases, la idea de dar rienda suelta a la improvisación me aterraba. Todo tenía que llevarlo pensado y calculado: apuntaba en mi cuaderno de programación de clases los minutos que podía llevarme cada actividad, me anotaba preguntas que podía hacerles sobre un tema, trataba de programar una semana entera, etc.

Con el tiempo, me fui relajando. El miedo espantoso a quedarme sin material para el final de una clase empezó a desaparecer. Y, ante todo, fue emergiendo mi yo más personal, ese yo improvisador al que le encanta dejarse llevar y no tener las cosas demasiado programadas.

En estos momentos, digamos que estoy buscando el perfecto equilibrio entre dos posturas que, con el tiempo, he descubierto que no son tan opuestas. La programación es imprescindible. Un curso tiene que tener unos objetivos claramente definidos y un cronograma en el que se programe -en mi opinión, sin excesiva rigidez- el tiempo que va a llevar cubrir los diferentes contenidos del curso. Y, paralelamente, una clase, un curso tienen que ser lo suficientemente abiertos como para permitir cambios sobre la marcha, alargar o acortar el tiempo dedicado a unos contenidos, cambiar por completo la programación de un día simplemente porque los estudiantes no tienen el día para eso y prefieren hablar…

A medio camino entre la rigidez y la improvisación hay un espacio en el que yo estoy muy a gusto. Y después de darle muchas vueltas, cada día estoy más convencido de que no hay respuestas universales, de esas que valgan para todo el mundo, al menos en lo que respecta al tema de este post. El profesor tiene que hacer aquello con lo que se encuentre cómodo. Tampoco se entienda esta frase como una negación a la innovación y al cambio. Todo lo contrario. Pero todo nuevo enfoque, metodología, herramienta didáctica… el profesor tiene que ir haciéndolo suyo, acomodándolo a su forma de ser. De lo contrario, siempre sonará artificial, como si el docente no se creyera lo que está haciendo.

Así que qué es mejor: ¿improvisar o programar? Depende de cada uno: un poquito de lo uno y un poquito de lo otro, en mayor o menor grado.

Fuente de las fotografías:

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2012 trae novedades a este blog

Con el nuevo año tocaba traer alguna novedad a este blog. Las novedades se concentran en la sección de páginas estáticas y son pequeñitas, nada ambicioso.

He eliminado una página que tenía muerta de aburrimiento y no actualizada: la de mis lecturas del año. No logro mantener actualizada una sección con mis lecturas recientes, así que he decidido dejarlo en una sección más tranquila en la que recogeré solo mis lecturas favoritas. De momento, ya he colgado algunas de ellas.

También he creado una página en la que iré recogiendo mis publicaciones, las de carácter más académico y las de carácter más literario. Sobre estas últimas, tengo pendiente una entrada que publicaré en breve. Y también tengo en mente un proyecto que sacará a relucir mi lado más friki, aunque este proyecto está todavía en los cimientos. Ya os contaré más adelante.

Y por último, he decidido poner un poco de orden en esta casa y crear una página dedicada en exclusiva a las actividades que voy publicando en este blog. Hace ya unos meses me propuse revisar las actividades ya publicadas y crear para cada una una ficha imprimible. Esta revisión todavía es un proyecto, pero pretendo abordarlo en breve. En esta página ordenaré, de momento, por niveles las actividades ya publicadas y las futuras, para un acceso más fácil y rápido. (Esta página está todavía en construcción.)

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Morituri te salutant (XVIII): La alargada sombra de los tacones solitarios

Para Maru, porque le debía

un Morituri desde hace tiempo.

Dicen que apareció muerto en su despacho. Solo. Hombre, mediana edad, vida sedentaria y estrés laboral. El diagnóstico fue sencillo: ataque al corazón. Para qué investigar más.

Dicen que fue imposible encontrar a familiares, amigos o conocidos, más allá de sus compañeros del trabajo. Vivía solo, tal cual murió. Sus compañeros de trabajo no sabían nada de su vida privada, así que no se pudo avisar a nadie.

Dicen que apareció en la empresa una tarde lluviosa de septiembre. Dos años atrás. Buscaba trabajo. Había visto el anuncio para un puesto vacante de administrativo. Lo entrevistó el gerente y dos horas después ya ocupaba su mesa de trabajo. Parecía triste o tal vez preocupado. Las mujeres de la empresa enseguida comenzaron a murmurar. Qué guapo es el nuevo. Pero él no les hizo mucho caso, ni entonces, ni dos años más tarde, cuando ya ocupaba el puesto de Director de Innovación.

Dicen que la suerte lo acompañaba allá adonde iba. Era muy trabajador, el que más, pero también había un componente misterioso alrededor de todo lo que hacía. El jefe enseguida descubrió su valía y lo fue ascendiendo. Obviamente, granjeó enemistades, aunque nunca les hizo mucho caso.

Dicen que nadie sabía nada de su pasado. Era parco en palabras, aunque encantador. Huía de cualquier conversación mínimamente personal y trataba de evitar eventos sociales. Sobre todo, odiaba que lo alabaran en público, como si temiera que escucharan su nombre. Como si quisiera mantenerse en el anonimato. Pero, con su ascenso espectacular, era imposible.

Dicen que huía. Dicen que cambiaba de trabajo, de ciudad, cada dos años, tres si había suerte. Dicen que lo perseguían, pero ninguno supo concretar quién. Algunos hablaban de una alargada sombra; otros, de unos tacones solitarios.

Dicen que, por las noches, la dama del eterno descanso se viste de largo y sale a buscar a sus amantes perdidos, aquellos que en alguna ocasión lograron escapar de su asfixiante abrazo. Dicen que aquel hombre escapó y, desde entonces, no pudo más que seguir huyendo. Y tienen razón. En su momento no les creí, pero tenían razón.

Por las noches unos tacones solitarios salen de fiesta y siempre encuentran a algún amante, agazapado en un despacho, oculto bajo unas sábanas, conocedor de su destino. Unos tacones que retumban por el pasillo de este hospital, como debieron de retumbar por el pasillo de aquella empresa. Los puedo oír ahora, acercándose a mi habitación, como se acercaron a su despacho. Unos tacones solitarios. Huecos, sombríos, decididos. Y puedo ver su sombra, escurriéndose debajo de la puerta cerrada de mi habitación. Esta habitación de hospital en la que me han ingresado tras salir milagrosamente ileso de un accidente de tráfico. Su alargada sombra, junto a mi cama.

Dicen que murió solo. Pero no es cierto. Ahora lo sé. Allí, en su despacho, vestida de largo, estaba su amante.

Y sus tacones, solitarios.

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Fuente de las fotografías:

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