Después de leer la noticia de la «liberación» de miles de libros en Madrid y escuchar diversos comentarios eufóricos sobre la misma en la radio -precisamente en esos medios que siempre están dando la matraca con el pirateo-, no puedo evitar preguntarme: ¿dónde está la SGAE para evitar este ataque contra los derechos de autor? ¿Dónde está la SGAE para cobrar a esos incautos lectores que, de repente, mientras pasean por las calles madrileñas, se encuentren uno de esos libros «liberados»?
La verdad es que estoy profundamente sorprendido. Yo que creía haberme aprendido correctamente la lección… Compartir es malo, compartir es malo. No hay que compartir. Compartir destruye puestos de trabajo, arruina a libreros, editores y autores. ¡¡Compartir es robar!! Y ahora resulta que no. En Madrid se les ocurre compartir libros, «liberarlos», animar al bookcrossing… y eso no es malo. No sólo no es malo sino que además hay que aplaudirlo como una iniciativa cultural loable. Sinceramente, no entiendo nada.
A ver si me aclaro con una operación de lógica elemental:
- Usar plataformas P2p para descargar y cargar libros = compartir
- Usar plataformas P2p para descargar y cargar libros = piratear
- Luego, compartir libros = piratear
- Si piratear es malo, compartir libros tiene que ser malo. Pura lógica.
Sin embargo, me encuentro ante una disyuntiva que no sé cómo interpretar:
- Hacer bookcrossing por las calles de Madrid = compartir libros
- Hacer bookcrossing por las calles de Madrid = actividad cultural loable
- Luego, compartir libros = actividad cultural loable.
¿Pero compartir libros no era igual a piratear? Ya no entiendo nada.
Sinceramente, creo que con este tema hay demasiada hipocresía. Pero ya tengo la solución. Tengo que confesar que no suelo descargarme libros con copyright sin pasar por caja. Sólo recurro a lo que viene en llamarse pirateo cuando el precio del ebook me parece un auténtico robo, cuando no está disponible el libro en formato electrónico en ninguna librería online o cuando el formato que me ofrecen es una birria (es decir, un pdf). En esos casos, sí, lo confieso, hago eso que viene en llamarse pirateo. Pero, como decía antes, tengo la solución.
La próxima vez que alguien me pregunte: «Oye, ¿tú pirateas?»
Yo le contestaré: «No, disculpa, yo hago bookcrossing digital.»
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