Dinámicas del #7ENPE: ¿Quién es quién?

Para comenzar bien el año y aprovechando el primer día de trabajo después de las vacaciones, voy a compartir una dinámica que nos enseñó Ainoa Polo, de la editorial Edelsa, en el #7ENPE.

¿Quién es quién?

Nivel de la actividad: A1 y A2.

Destreza activada: Expresión oral.

Objetivos de la actividad: La actividad tiene un objetivo general: practicar la descripción de personas. En este objetivo caben cuestiones como el léxico (características físicas, ropa, complementos…) o la práctica de verbos en presente de indicativo (tener, ser, llevar…).

Material necesario: Nada.

Tiempo de preparación: En principio, la dinámica no requiere de tiempo de preparación. De todos modos, se podría hacer más interesante trayendo diversos objetos al aula (pelucas, gafas, gorros…) o pidiendo a los alumnos que los traigan ellos.

Duración de la actividad: Entre 5 y 10 minutos.

Desarrollo de la actividad: La dinámica consiste en jugar al típico juego de mesa Quién es quién. Pero en este caso se trata de un Quién es quién humano, con los alumnos como tablero, por así decir. Yo lo usé como juego para terminar la clase.

Lo primero es decir a todos los alumnos que se pongan de pie y pedir un voluntario. Este alumno deberá adivinar qué estudiante hemos elegido, de entre sus compañeros, haciendo preguntas de tipo Sí o No. Por ejemplo: «¿Tiene gafas?» Nosotros responderemos «sí» o «no». Si la respuesta es afirmativa, quienes no tienen gafas se sentarán. Por el contrario, si la respuesta es negativa, quienes tienen gafas se sentarán. Las preguntas continuarán hasta que descubra quién es el alumno que hemos elegido. Cuando lo haga, el estudiante que adivinaba tendrá ahora que pensar en un compañero y otro alumno tendrá que adivinar. Nosotros nos integraremos entre los estudiantes y participaremos en la dinámica.

Valoración de la actividad: El juego es realmente divertido y rápido por lo que se pueden hacer varias rondas. Yo recomendaría que en cada ronda los alumnos se intercambien ropas o complementos para hacerlo más entretenido. Como decía antes, llevar al aula pelucas, gafas u otros complementos puede hacer la dinámica mucho más divertida y rica en vocabulario.

 Otra dinámica con el juego de Quién es quién muy recomendable para el aula, en el blog de José Ramón.

Fuente de la fotografía: Who is who de Marco Cairo.

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Comienza el Encuentro Práctico de Barcelona #ELE_BCN12

¡El XXI Encuentro Práctico de profesores de ELE de Barcelona acaba de empezar!

Para quienes estéis por allí, espero veros en algún momento de estos dos días. Y para quienes queráis seguir en la distancia el encuentro, además de por los medios oficiales, os recomiendo estar atentos al hashtag #ELE_BCN12 en Twitter y a los apuntes colaborativos en Google Drive que estamos elaborando entre todos.

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Cuando abrió la puerta

Cuando abrió la puerta, supo lo que ocurriría. Estaba cansado, solo y aburrido. Vivía recluido en su viejo caserón, una antigua villa de indianos demasiado grande para un hombre solo. Demasiado vacía para un cuerpo viejo plagado de recuerdos.

Hacía tiempo que nadie lo visitaba. Se mantenía gracias a los cuidados altruistas de una vecina. Una mujer piadosa que en algún momento decidió cargar con él como penitencia. Pero la carga cada día era más pesada y la buena voluntad había comenzado a agotarse.

Por eso, cuando abrió la puerta, ya sabía lo que iba a ocurrir. Allí, en ese armario, un ropero que perteneció a su abuelo, se escondía todo lo que había sido y ahora no era. Las fotos de sus hijos, la ropa de su mujer, las cartas de sus amigos. Todo guardado bajo llave para no verlo cada día.

Las fotos se apilaban en una esquina. Unas en cajas, otras en álbumes. Algunas incluso con marco. Y entre todas ellas, su favorita. Cuántos años desde aquel instante. Una tarta y unas velas. Y a su alrededor tres caritas sonrientes. Lo miraban inocentes y risueñas, incapaces de saber la mínima distancia existente entre una lágrima y una sonrisa.

La ropa de su mujer colgaba de perchas andrajosas, esqueletos de madera heridos por el tiempo y la carcoma. Cogió su jersey favorito, lo estrujó entre sus manos, lo acarició, lo olió… No quedaba nada. Ni la suave caricia de antaño, ni el dulce aroma a colonia. Los años los habían borrado y sustituido por un arañazo podrido.

Las cartas se amontonaban en cajones, atadas con gomas y cuerdas. Amarillas e indefensas. Abrió los sobres, releyó las cartas, rememoró instantes y miradas. Ojos que el tiempo había terminado cerrando. Voces apagadas.

Cuando abrió la puerta, ya sabía lo que iba a ocurrir. Así que entró, se sentó entre sus fotos, sus ropas y sus cartas, acarició jerseys, recordó momentos, releyó cartas, y cerró la puerta. Para siempre.

Fuente de las fotografías:

Free eye and snowflaked lashes Creative Commons de D. Sharon Pruitt.

Analogue de Madhya.

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Aquel verano

La web Literautas organiza todos los meses un taller literario con una dinámica abierta, colaborativa y gratuita. El taller de este mes partía de una escena basada en una noticia real. Me he animado a participar con este cuento: «Aquel verano». Podéis acceder a la recopilación de relatos en la web de Literautas.

Aquel verano

Hacía calor cuando se oyó el timbre. Un bochorno pegajoso que contrastaba con la frialdad escurridiza de aquel timbre. Era verano.

Se levantó sin demorarse de la butaca y abrió la puerta.

—Buenos días.
—Buenos días.

Era el cartero.

—Creo que es una multa.
—¿Una multa?
—¿Va a cogerla? —insistió el cartero.
—Sí, sí, disculpe.

Firmó el recibí y recogió la carta. El sobre estaba muy hinchado. Lo abrió. Dentro se escondía otro sobre. Más arrugado, más amarillo. Menos hinchado. Lo abrió también.

El documento oficial con la multa estaba escrito a máquina. ¿A máquina? Lo miró de arriba abajo. El papel olía a polvo, olía a despedidas. Su textura transmitía nostalgia, tiempo perdido. La fecha… imposible. La fecha hablaba de un día hacía mucho tiempo, quizás demasiado.

La multa detallaba cómo una tarde, hace treinta años, treinta años, sí, treinta años, se saltó un semáforo en rojo, cuánto tiempo ha pasado, cuánto tiempo desde aquella tarde, desde aquel semáforo en rojo, hace treinta años. ¡Qué recuerdos, Dios mío! ¡Qué recuerdos!

Esa multa guardaba una fragancia a sal, a arena, a helado en el chiringuito, a tabaco de liar. Ese semáforo en rojo tenía la piel suave, los labios carnosos, la mirada infinita. Y dos pechos, bajo un bikini escaso para aquella época, porque hacía ya treinta, sí, parecía mentira, pero treinta años son muchos años para un bikini, un bikini que por aquel entonces le volvía loco y que escondía un secreto que el verano se empeñaba en ocultar.

La puerta de la casa seguía abierta mientras él viajaba a otros mundos, en los que conservaba más pelo y menos cicatrices. Aquel verano fue un buen verano. Empezaba la universidad, tenía dieciocho años y un carnet de conducir recién estrenado. Además, la meteorología pareció congeniarse a diario con toda su cuadrilla. Día sí, día también, el sol lucía en todo lo alto y podían escaparse a la playa y pasar allí toda la mañana, todo el día, y salir corriendo, escapar en dirección al tren, cuando la tormenta caía de repente sobre los bañistas. Fue un buen verano, sin duda.

Claro que aquella multa lo hubiera arruinado todo. Las escapadas a la playa, las carreras al tren, los pitillos mirando al mar, los besos fugitivos en el asiento trasero de un coche. Todo se hubiera esfumado para convertir aquel verano en uno cualquiera, aburrido y gris. Castigado y solo dentro de casa, sin poder salir, sin ver la calle. Menudo era papá. Me hubiera cruzado la cara lo primero y, después, se habría acabado el verano. Y adiós a los helados en el chiringuito y al tabaco de liar y a ese bikini, ese bikini que me volvía loco. Lo hubiera arruinado todo.

El final del verano se hubiera llevado a los amigos, como al final se los llevó, porque cada uno marchó a estudiar a una universidad distinta, pero no es lo mismo pasar un último verano juntos, y libres. No es lo mismo. Tampoco es lo mismo un otoño de nostalgias, recordando besos al atardecer y caricias bajo el agua; que un otoño hueco e incoloro, sin recuerdos que arden en las manos y en los labios.

Esa multa lo hubiera arruinado todo. Su padre lo habría castigado, después de cruzarle la cara. Seguramente le habría retirado la palabra, por mucho tiempo. Quizás demasiado. Y el otoño habría sido triste, sin nostalgias, sin proyectos. Seguramente, en la universidad, se habría enamorado una y mil veces. Quien dice enamorarse, dice amores pasajeros, pasionales y fugaces. Al terminar la facultad, habría trabajado con su padre, tratando de pagar por aquel pecado que le costó una multa, aquel pecado que nunca tuvo que confesar, que solo conocía aquella chica de la piel suave y la mirada infinita, aquel bikini que le volvía loco, porque ella estaba con él cuando aquel semáforo en rojo se puso rojo, segundos antes de que ellos lo cruzaran en el coche de su padre, aquel Renault blanco que tomó prestado tantas veces, aquel verano, sin que su padre lo supiera.

—Cariño, ¿qué haces ahí parado?

Aquella piel suave, aquellos labios carnosos, aquella mirada infinita lo observaban curiosos desde la puerta de la cocina.

—Ha llegado una multa.
—¿Una multa?
—Sí, de hace treinta años.
—¿De hace treinta años?

Los dos sintieron por un instante la fragancia a sal, a arena, a helado en el chiringuito, a tabaco de liar, que guardaba aquella multa.

—¿Treinta años ya?
—Treinta años.

Y sonrieron.

(El relato en la web de Literautas.)

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A dos voces: Con José Ramón Rodríguez y Miguel Ángel García

Guillermo: Creo que José Ramón y Miguel Ángel no necesitan de muchas presentaciones, pero vuestro método de español, Meta ELE, quizás necesite de algunas palabras introductorias. Para quien todavía no haya tenido Meta ELE entre sus manos, ¿qué es?

José Ramón y Miguel Ángel: Meta ELE se define como un curso de español de supervivencia, dicho de otro modo, es un curso intensivo y rápido, pensado y dirigido a esos alumnos que tienen dos necesidades fundamentales: (1) aprender en poco tiempo para (2) desenvolverse en un país hispanohablante en todas aquellas situaciones que pueden presentarse en la vida cotidiana y profesional.

Guillermo: ¿A qué niveles está dirigido?

José Ramón y Miguel Ángel: El método está enfocado para todos los alumnos que deseen aprender español, tanto si no han tenido contacto previo con el español como para aquellos que deseen perfeccionarlo. Por ello, el proyecto se ha enfocado en dos fases, una primera, que ya se ha publicado, que comprende desde el A1 hasta el B1.1 y una segunda fase, que está en desarrollo, para los niveles B1.2, B2.1 y B2.2. En este sentido, el alumno alcanzará los niveles correspondientes al usuario básico (A1-A2) y al usuario independiente (B1-B2), según el Marco Común Europeo de Referencia. El syllabus del método sigue las pautas de los Niveles de Referencia para el Español.

Guillermo: ¿Podemos encuadrar vuestro método de español dentro de un enfoque específico de aprendizaje?

José Ramón: En Meta ELE seguimos un enfoque comunicativo orientado a la acción, que se plasma del siguiente modo: cada módulo se compone de cuatro pasos, cuya secuencia didáctica está diseñada para 90 minutos de clase. En cada uno de los tres primeros pasos, se dirige hacia la realización de una actividad final de simulación, resolución de problemas o información. El paso 4 es una batería de ejercicios de revisión y ampliación de los contenidos de los tres primeros pasos más una acción final, en la que el alumno deberá poner en juego lo aprendido en los pasos precedentes. Esta acción final está avanzada desde la portadilla del módulo por lo que el alumno sabe en todo momento lo que va a aprender. Asimismo, cada bloque de actividades lleva un título descriptivo que ayuda, tanto al alumno como al profesor, a saber qué está aprendiendo en cada momento, siendo consciente de ese modo de la progresión del aprendizaje y de la coherencia en el proceso.

Guillermo: Además de eso, al final de cada libro hay un kit de supervivencia. ¿En qué consiste?

Miguel Ángel: Se trata de una separata que contiene la gramática y el vocabulario vistos en cada uno de los módulos. El objetivo es que el alumno tenga en un solo lugar las herramientas que le permitan dirigir su aprendizaje y la práctica del español a la acción. El vocabulario está organizado en campos semánticos para que el alumno pueda ubicarlo rápidamente y saber con qué otras palabras se relaciona en el uso habitual del idioma.

José Ramón: La idea es que cuando el alumno quiera repasar, pongamos por caso para un examen, no tenga que ir buscando los contenidos por los pasos sino que pueda utilizar este recurso para hacerlo. En los módulos, los contenidos gramaticales y léxicos se presentan de modo inductivo mientras que en el Kit de supervivencia los encuentran todos reunidos y organizados listos para el estudio.

Guillermo: No sé si es el primer manual que elaboráis, pero ¿qué tal ha sido la experiencia?

Miguel Ángel: Ha sido una experiencia muy gratificante. Ambos nos conocemos desde hace muchos años y hemos colaborado en otros proyectos con lo que ha sido muy fácil compenetrarnos. Por otro lado, hemos podido compartir nuestra experiencia docente enriqueciéndola para obtener lo mejor de los dos con el objetivo de hacer el mejor trabajo posible de cara a los alumnos que utilicen el método.

José Ramón: No ha sido el primer material didáctico de ELE publicado pero sí el primer trabajo de esta envergadura y la experiencia ha sido excelente. Especialmente por todo lo que hemos aprendido. No es lo mismo coger un material y llevarlo a clase que elaborar el material con el que otros profesores van a trabajar y con el que gente de todo el mundo va a aprender. Es una gran responsabilidad y requiere un ejercicio de reflexión muy intenso. La labor del editor en este sentido es esencial y lo consideramos parte del equipo de creación.

Guillermo: Y para terminar y cerrar esta conversación, los dos sois dos de mis blogueros de referencia. ¿Qué ha supuesto para vosotros tener un blog?

José Ramón: Uy, pregunta interesante… para mí, tener un blog es, primero, una enorme ayuda para el desempeño de mi labor docente ya que me ayuda a reflexionar sobre mi propio trabajo; segundo, una utilísima herramienta para compartir con otros profesores y compartir las reflexiones, los materiales, etc.; tercero, un compromiso con los lectores que, canalizado positivamente, es un impulso de autoexigencia; y cuarto, un vehículo de formación, autoformación e interformación, como me gusta llamarlo, ya que para mí el blog es, de algún modo, el centro de mi presencia y actividad digital en la red, que se completa con las redes sociales (Twitter, Facebook..) y otros servicios y herramientas (Google Docs, Slideshare, Youtube…).

Miguel Ángel: Tener un blog supone una experiencia fundamental para mi desarrollo profesional. Por un lado se convierte en un gran repositorio para los materiales que voy creando, por otro, un lugar en el que otros profesores pueden acudir para obtener ayuda, algo que es especialmente valioso para todos aquellos docentes que comienzan a dar clase. Compartir es vivir y, gracias al blog, puedo mejorar día a día con las opiniones que me envían otros profesores. Además, es un lugar en el que reflexionar sobre la educación y las nuevas tecnologías. Normalmente hablo con otros compañeros y amigos sobre estos temas pero tener un lugar en el que queden conservadas estas opiniones es muy valioso, máxime cuando yo mismo acudo al blog frecuentemente para preparar mis propias clases y charlas. Para mí, es un elemento imprescindible y sin el cual ya no puedo estar.

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Fuente de las fotografías:

Portada MetaELE A1.

Bounty Hunting School de Stéfan.

Salva Vidas de Antonio Gil.

Mans de Xavi Talleda.

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¿Qué bonito sería si…?

Qué bonito sería si Gmail fuera un poco más inteligente de lo que hoy es y cuando llegara un email supiera qué etiqueta debería asignarle y con el tiempo fuera aprendiendo de nuestros hábitos y automatizando procesos y… No se me entienda como una crítica a Gmail sino como un deseo de futuro. Gmail me encanta. No puedo ocultarlo. Soy fan absoluto. Cada nueva opción me engancha y la adopto cuanto antes.  Para la función de la que hablo, ahora mismo uso filtros pero se quedan cortos, no son inteligentes. Es una pena.

**Actualización** Iñaki nos comenta que Gmail tiene ya activadas opciones que lo hacen más inteligente. De todas formas, para que funcionen hay que acceder a Labs y activarlas.

Qué bonito sería si las carpetas de Google Drive fueran etiquetas. ¿Por qué no lo son todavía? Cuando Gmail decidió que las carpetas eran una forma antigua de organizar el correo, el cambio me encantó (aunque reconozco que no le saco todo el partido que debería). ¿Por qué no hacen lo mismo con Google Drive? ¿Por qué un documento solo puede estar en una carpeta? Caso concreto: creo un documento con información gramatical/cultural/técnica para un grupo de alumnos. El semestre que viene lo quiero compartir con otro grupo de alumnos. ¿Por qué tengo que crear una copia de ese documento en otra carpeta? ¿No sería más fácil que, en lugar de carpetas, fueran etiquetas, etiquetas que se puedan compartir al igual que las carpetas?

**Actualización** Juan Carlos nos comenta que esta función ya está activada. Ahora las carpetas son carpetas-etiquetas.

Deseos al viento.

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La tarea de escribir

Escribir no deja de ser una actividad frustrante. Ni más ni menos que otras actividades creativas, pero frustrante al fin y al cabo. O para definirla de forma menos negativa, escribir no es más que una lucha constante contra la frustración. Hay días en que se vence y uno se siente inmenso. Y hay días en que se pierde y la frustración se hace dueña y señora del ánimo creativo. Me explico.

El acto de escritura suele venir precedido de una imagen mental. Más o menos clara. Más o menos estructurada. Pero generalmente brillante o, como mínimo, lo suficientemente motivadora para movernos a tratar de encerrarla entre las palabras que construyen un texto. Sin embargo, en el mismo momento en que se procede a dar el salto de la imagen mental a la transcripción, suelen surgir ya las primeras dudas. ¿Cómo transmitir esa imagen que con tanto brillo luce en la mente a unas palabras, a unas líneas? ¿Cómo ponerle orden? ¿Cómo enclaustrarla en unas frases sin que pierda la intensidad —la lucidez, el brillo— que tanto nos atrajo de ella? Y a las primeras dudas suelen seguirles las primeras frustraciones, cuando la distancia entre la imagen mental y la «transcripción textual» es mayor de lo que nos gustaría.

Como cada persona es un mundo, supongo que cada escritor será un universo. En mi caso, las mayores frustraciones no vienen por el estilo. Ahí lo tengo claro: Me gusta la claridad, la palabra directa y sin excesivos rodeos. Las decepciones, por contra, suelen venir de la mano del argumento. La historia que parecía brillante, cuando solo era una idea, se convierte muchas veces en un argumento flojo, sin vida, insulso e insignificante. En definitiva, una birria. Ese es siempre mi mayor miedo y el que suele bloquearme cuando afronto la tarea de escribir. ¿Para desbloquearse? Lo mejor, en mi opinión, es seguir escribiendo. Luego ya llegará el momento de borrar y reorganizar y modificar ideas y darle la vuelta al argumento. Para eso siempre hay tiempo.

Fuente de la fotografía: Irakur dezazun

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A dos voces: Con el equipo de RutaEle

Esta entrada de la sección «A dos voces» ha dejado de ser un diálogo a cuatro manos para convertirse en una coral. Y es que, en esta ocasión, la entrada la hemos escrito a cinco voces y a diez manos, con el equipo de la revista digital RutaEle.

En concreto, por estas líneas se cuelan las voces de Estrella Redondo, Mª José Solomando, Adriana Repila e Inma Barbasán, todas ellas miembros del consejo editorial de RutaEle y profesoras de ELE en València.

Guillermo: Para quienes no la conozcan, ¿qué es RutaEle?

Estrella: RutaEle da nombre a nuestra Web y a nuestra revista digital de innovación educativa para profesores de E/LE. RutaEle revista digital es cuatrimestral; nació con la intención de publicar todo el material que los miembros habíamos ido creando durante estos años, para que otros profesores pudiesen ponerlo en práctica en su aula, y con el deseo de que fuera una plataforma para que otros profesores dieran a conocer sus creaciones.

Majo: RutaEle también es una constatación de cómo el trabajo creativo y colaborativo nos enriquece como profesores, aprendiendo no solo de la propia experiencia sino también de enfoques o planteamientos diferentes que siempre surgen del trabajo en grupo. Personalmente, compartir con otros compañeros ideas, dudas y problemas que han surgido en clase me ha ayudado a evolucionar mucho como docente, a sentirme motivada y ser menos conformista cuando sabes que alguna actividad no te ha funcionado completamente, por ejemplo.

Guillermo: ¿Qué secciones tiene la revista?

Majo: La revista consta de seis secciones: el Editorial, en el que se explican los contenidos y escrito por un miembro del equipo; la Reseña, realizada por un profesor invitado en la que se reflexiona sobre algún aspecto de E/LE; una Unidad Didáctica; la sección Comecocos, en la que publicamos actividades sobre cuatro aspectos gramaticales o léxicos sobre los que pensamos que hay que indagar más para ofrecer un mejor enfoque en nuestras clases; Cultura, sociedad y otros; y Fuera de juego, donde ofrecemos actividades breves para amenizar la clase o romper un poco la rutina.

Adriana: Además de la revista, nuestra página web también cuenta con otras secciones interesantes que actualizamos regularmente. 1) En la pestaña “Actividades (MCER)”, los usuarios pueden acceder por niveles a todas las actividades que  vamos publicando en los diferentes números, además de contar con un apartado de actividades recomendadas que han diseñado otras personas. 2) La pestaña “TICs” está dedicada a agrupar el material que publicamos relacionado con las tecnologías (PDI, podcast, material audiovisual, actividades 2.0…). 3) Otra sección de gran ayuda para los docentes es El rincón del profesor. A través de ella se puede acceder a una selección de bancos de imágenes, vídeos y podcast destinados al uso educativo y/o con licencia Creative Commons; también hay un apartado dedicado a anécdotas y malentendidos divertidísimos con los que nos hemos encontrado todos los profesores y aprendientes de idiomas; y por último, una sección de material de apoyo para el profesor y otra de artículos y noticias relacionadas con la enseñanza de ELE; 4). Finalmente, en la pestaña Preguntas frecuentes nuestros colaboradores pueden encontrar toda la información necesaria para publicar en nuestra revista.

Guillermo: Adriana, te has adelantado a mi próxima pregunta. ¿De qué forma se puede colaborar con RutaEle? ¿Aceptáis colaboraciones para todas las secciones?

Inma: Por supuesto, quien quiera participar publicando sus actividades en la revista puede hacerlo en todas las secciones: Unidad Didáctica, Comecocos, Cultura y Fuera de juego. Para cada número, en Comecocos proponemos cuatro argumentos gramaticales y/o léxicos que publicamos en la Web prácticamente cuatro meses antes de que salga la revista con la intención de que las personas interesadas en publicar en esta sección tengan tiempo de revisar y dar forma a su material relacionado con dichos temas. Por ejemplo, para nuestro número 4, que saldrá en febrero, hemos propuesto el Futuro perfecto e imperfecto, el Imperativo, los artículos determinados e indeterminados y las preposiciones. En la pestaña que comentaba Adriana se facilitan todos los detalles sobre plazos de entrega, normas de estilo, formato… Esto en cuanto a la revista, pero además puedes colaborar en la página Web recomendando actividades de otras personas que te han funcionado en clase (Actividades recomendadas) y que quieres compartir con los demás; comentando RutaEle (existe una pestaña específica para ello); o contándonos tus experiencias personales en la sección de “Anécdotas y malentendidos”, en la que colaboran  tanto docentes de ELE como estudiantes.

Guillermo: Se me ha ido quedando una pregunta en el tintero: ¿Cómo nació RutaEle?

Estrella: Hace tres o cuatro años asistió el profesor Agustín Yagüe Barredo al Foro de profesores de E/LE de la Universidad de Valencia y de todas las reflexiones interesantes que dijo aquel día, me quedé con una que venía a decir más o menos así: en algún momento de tu trayectoria como enseñante tienes que optar entre ser un profesor-manual, un profesor-fotocopia o un profesor-creador. Hasta entonces yo me había limitado a quejarme de los manuales que nunca cumplían mis expectativas y a hacer fotocopias continuamente. La mejora en el desarrollo de mis clases fue progresiva, pero aquel día algo cambió. Más tarde coincidí en diferentes momentos laborales con los que hoy conformamos RutaEle y este encuentro fue el empuje para la creación de una plataforma en la que plasmar una manera de enseñar basada en el disfrute del aprendizaje, tanto para los alumnos como para el profesor.

Adriana: Después de varios años trabajando juntos y elaborando todos estos materiales, llegamos a la conclusión de que debíamos hacer algo con todos ellos, que había que aprovecharlos de alguna manera más allá de nuestras propias aulas; quisimos compartirlos con el resto de profesores de E/LE que difunden nuestra lengua por el mundo, e invitarlos a que ellos también hicieran lo mismo con los suyos, y la mejor manera de llegar poco a poco hasta ellos era embarcándonos en un proyecto como RutaEle.

Guillermo: Y ya para cerrar esta entrada, hablemos del futuro. ¿Tenéis algún proyecto nuevo en mente? ¿Alguna nueva sección para RutaEle?

Inma: Hay un par de posibilidades que estamos barajando para mejorar tanto la revista como la página Web, pero de momento están en proceso de maduración y habrá que esperar al nuevo año para ver si finalmente cristalizan. En cualquier caso, os informaremos llegado el momento.

Fuente de las fotografías:

Captura de pantalla de RutaELE

Soccer practice

Meeting of the Minds

Question mark

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Curso inicial para profesores de ELE en la Universidad de Deusto

En noviembre se celebra la tercera edición del curso de formación de profesores de ELE en nuestro departamento. El curso está pensado para personas que quieren acercarse al mundo de ELE y orientar su carrera profesional en este ámbito.

Se divide en dos partes: seminarios y prácticas. Los seminarios abordan distintos temas de interés para un profesor de ELE y las prácticas se realizan con los alumnos de nuestros cursos. A continuación, podéis ver de qué módulos consta el curso:

Introducción. Conceptos básicos y metodología comunicativa. (5 h.)
Las cuatro destrezas I: comprensión lectora y expresión escrita. (5 h.)
Las cuatro destrezas II: comprensión auditiva y expresión oral. (5 h.)
El tratamiento de la gramática: la gramática pedagógica. (5 h.)
El tratamiento del léxico. (5 h.)
Taller de elaboración de materiales. (5 h.)
Recursos didácticos I: el cine y la literatura en el aula de E/LE. (5 h.)
Recursos didácticos II: Web 2.0 y didáctica de lenguas. (5 h.)
Recursos didácticos III: blogs, wikis y Google Docs en el aula de E/LE. (5 h.)
La evaluación: principios y técnicas. (5 h.)
Observaciones y prácticas. (10 h.)

Yo me encargo de los módulos relacionados con las TIC en los que trato de ofrecer un acercamiento básico a algunas herramientas TIC interesantes y a su aplicación fuera y dentro del aula. Podéis acceder a las presentaciones de otros cursos aquí: 1, 2, 3.

Si os interesa el curso, podéis encontrar información más detallada en nuestro blog y en nuestra web.

Fuente de las fotografías:

Professor Cidadao

Web 2.0

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Sorprendido y emocionado

Puede parecer una tontería, pero esta imagen hoy me ha sorprendido y emocionado al mismo tiempo. Os pongo en situación.

La clase acaba de terminar y estamos charlando mientras algunos estudiantes recogen sus cosas y otros salen corriendo, porque tienen que coger un avión para ir a París a pasar el fin de semana. El ambiente en la clase es muy relajado. Hemos estado jugando al Quién es quién humano (a esta dinámica le dedicaré una entrada este fin de semana) durante los últimos cinco minutos de clase.  Y, de repente, la estudiante de la foto saca dos tacos de tarjetas. En ese momento, yo andaba charlando con otros estudiantes y no he visto muy bien cómo ha sido la jugada, pero al poco los he visto a estos dos estudiantes charlando sobre las tarjetas.

Sorprendido, me he acercado para descubrir lo siguiente: Ella le estaba explicando a él cómo estaba haciendo para memorizar el significado de algunos verbos. Y lo que estaba haciendo no era ni más ni menos que jugar al juego de las parejas. Es decir, preparaba tacos de tarjetas con verbos en infinitivo en español y sus correspondientes infinitivos en inglés (curiosamente, ella los memorizaba en inglés aunque es noruega, pero este es tema de otra entrada), para luego ponerlas boca abajo en la mesa y jugar a buscar las parejas inglés-español. En ese momento, tenía preparados dos juegos de tarjetas. En definitiva, ella le ha explicado la dinámica a él y se han puesto a jugar.

En cuanto lo he visto, les he pedido permiso para sacarles una foto y colgarla en el blog. Y me lo han dado. ¿Y por qué he sacado esta foto? Pues principalmente porque la situación me ha emocionado. ¿Y por qué me ha emocionado? Supongo que hay varias respuestas a esta pregunta.

Lo primero de todo: porque he tenido una prueba palpable de que lo que hago en clase funciona. Este curso estoy empeñado en ser un profesor que sobre todo les enseñe a aprender a aprender, a tener recursos para ser aprendientes autónomos. Y parece que va teniendo sus frutos.

Lo segundo: porque esta estudiante tiene un nivel «normalito», vamos que andaría entre la media y un poco por debajo de ella. Sin embargo, su evolución está siendo brillante y sus resultados, también. Viendo cómo desarrolla estrategias para solucionar los problemas que surgen en su aprendizaje, ahora entiendo perfectamente cómo está aprendiendo tanto y tan rápido.

Y lo último: porque una estudiante, con una conciencia tan desarrollada sobre su aprendizaje, está enseñando sus estrategias a un compañero al que le cuesta especialmente este curso. Él es un estudiante muy inteligente pero, como él dice, «mi mente no está hecha para los idiomas». Pone mucho empeño pero le cuesta desarrollar la mente análitica que, en cierto modo, se requiere para aprender una lengua. Sin embargo, creo que ver cómo otra estudiante afronta sus dificultades le puede ayudar mucho a afrontar las suyas.

Así que lo dicho: sorprendido y emocionado. Sobre todo lo segundo. Y viceversa.

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