No tengo muy claro por qué razón, pero de camino a casa, mientras paseaba a la orilla de la ría del Nervión y me helaba de frío, venía pensando en varios posts que había leído recientemente relacionados con ebooks, ereaders y contenidos en internet. Concretamente son los siguientes: ¿Debe el lector pagar por lo que lee?, Cómo las mariposas y las gotas de lluvia acabarán con la tinta electrónica y Cinco lecturas breves (II). Cada uno de ellos trata temáticas relacionadas entre sí, pero desde diferentes enfoques. Sin embargo, en mi cabeza, mientras paseaba, se han mezclado las palabras de todos ellos y me he empezado a cuestionar nuevamente acerca de las limitaciones y las bondades del eReader que me regalaron por mi último cumpleaños.
Si tuviera que extraer una conclusión acerca de mis últimas lecturas (en blogs) sobre el tema, claramente tendría que decir que los eReaders tal y como los conocemos hoy en día (es decir, usando la tecnología de la tinta electrónica) tienen las horas contadas. Muchas opiniones en este sentido he escuchado muy recientemente, en especial a raíz de la presentación del IPad, presentado erróneamente (a mi entender) como el eReader definitivo. Sin embargo, esta prematura sentencia de muerte me parece excesiva.
¿Qué limitaciones tienen los dispositivos que usan tinta electrónica? Desde mi experiencia, por un lado, está la incapacidad de reproducir colores, y por otro (y ante todo), su lentitud. Sin embargo, no me parece que el mayor problema resida en el paso de páginas ( aproximadamente 1 segundo, más o menos lo mismo que se tarda en pasar una página de papel), sino en el tiempo que transcurre desde que se pulsa el botón de encendido hasta que se termina de encender. No lo he calculado reloj en mano, pero serán unos 15 segundos. Otra desventaja es que, por lo menos el modelo que yo tengo, no tiene la opción de que, al abrirse el dispositivo, acceda directamente al último libro que estás leyendo, con lo que se pierden otros 30 segundos, como mínimo, buscándolo. De todas formas, estas limitaciones técnicas creo que pueden ser perfectamente subsanables.
Por el contrario, una gran bondad que le veo yo a estos dispositivos es que la experiencia de lectura es muy buena y que, al no emitir luz artificial, no se cansa la vista. Este logro no deberían perderlo de vista los eReaders que se hagan en un futuro usando otras tecnologías.
En cualquier caso, en mi opinión, el gran problema de estos dispositivos no está en el propio dispositivo sino en el contenido, los ebooks. El primer gran enemigo contra el que tienen que luchar es la mística de la hoja impresa, mística que a mí también me cautiva, pero que poco a poco puede ir superándose. Lógicamente, cualquier dispositivo tendrá que ofrecer una experiencia lectora igual o mejor que la que ofrece la hoja impresa. En el caso contrario, cualquier esfuerzo será en vano.
El segundo enemigo es la escasa oferta de ebooks, al menos de últimas novedades. Aunque en este punto paulatinamente se observan avances.
El tercer enemigo y probablemente el principal se refiere a los formatos y la adaptación de los textos a la lectura en dispositivos electrónicos. El formato pdf es un desastre cuando se lleva a un eReader y se intenta ampliar la letra. He tenido que dejar de leer ya varios ebooks porque todo se descuadraba en cuanto trataba de ampliar. No estoy seguro de haber probado con el formato ePub, pero me suena que pasaban fenómenos parecidos. Hasta el momento el formato que mejor resultado me ha dado ha sido el fb2, pero también es verdad que los ebooks a los que he accedido en este formato eran puro texto. Por cierto, una página muy recomendable donde suministran novedades en este formato es Papyre.
En definitiva, no llego a ninguna conclusión pero sí me gustaría destacar que, desde mi punto de vista, la tinta electrónica, con el nivel tecnológico de este momento, no es el mayor problema. Lo terrible, de momento, es el contenido y hasta que no se mejore esa mística de la hoja impresa, a la que antes me he referido, seguirá cautivándonos irremediablemente.
Fuente de la foto: eBook Reader